En medio de compromisos globales como la meta 30×30 y el reciente tratado sobre biodiversidad en alta mar, el desafío ya no es solo declarar áreas protegidas, sino implementar modelos de conservación que funcionen en la práctica. En ese escenario, un actor poco habitual comienza a ocupar un espacio más visible: la filantropía privada.
Filantropía Cortés Solari (FCS), a través de Fundación MERI, y en colaboración con Associated Universities, Inc. (AUI) de Estados Unidos, realizarán entre el 4 y el 12 de marzo la cuarta edición de Misión Patagonia 2026 en la Reserva Elemental Melimoyu, en la Patagonia Norte de Chile.
El programa convocará a seis líderes estratégicos con influencia en ámbitos académicos, científicos y redes internacionales de conservación, quienes participarán activamente en la consolidación de una Red Internacional de Embajadores para la Conservación Efectiva. Cada participante asumirá el compromiso de promover el modelo en sus respectivas instituciones, integrar el enfoque territorial en programas académicos y actuar como nodo de amplificación internacional.
En ese contexto, Misión Patagonia 2026 no se plantea como una instancia académica convencional, sino como una experiencia inmersiva de análisis territorial, diálogo estratégico y validación metodológica del Modelo de Conservación Efectiva FCS.
De experiencia formativa a plataforma internacional
Desde este año, se comenzará con una transición desde Mission Patagonia hacia Misión Elemental refleja la consolidación de un programa que ya no se limita a una experiencia en la Patagonia, sino que cubre las tres Reservas Elementales de Filantropía Cortés Solari.
La iniciativa nace como evolución de Misión Patagonia e integrará tres territorios estratégicos del país —Atacama (22°S), Cajón del Maipo (33°S) y Patagonia Norte (44°S)— concebidos como laboratorios vivos donde se prueba un enfoque multidimensional de conservación.
El programa marca la consolidación de una alianza Norte–Sur que busca internacionalizar un modelo de “Conservación Efectiva” desarrollado desde Chile y que articula ciencia, educación y gestión territorial.
La alianza con AUI, organización que articula redes científicas de alto nivel en Estados Unidos, permite fortalecer la transferencia de conocimiento y la vinculación con universidades y centros de investigación internacionales.
Para Francisca Cortés Solari, presidenta ejecutiva de Filantropía Cortés Solari: “La crisis climática requiere también formar líderes capaces de implementar soluciones concretas desde el territorio, para el territorio. Nuestra alianza de larga data con la AUI fortalece una visión compartida: conectar ciencia, educación y conservación efectiva desde el Sur Global hacia el mundo.”
Por su parte, Yasmín Catricheo, especialista principal en Educación STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) en AUI, señala que “la formación en conservación efectiva requiere integrar ciencia aplicada, pensamiento crítico y experiencia territorial. Programas como este permiten conectar investigación, educación y acción concreta, fortaleciendo una red internacional de liderazgo con impacto real”.
En un escenario global donde la discusión se centra en cómo hacer medibles y sostenibles los compromisos ambientales, la apuesta desde el sur de Chile apunta a demostrar que la conservación no es sectorial ni declarativa, sino territorial, multidimensional y con vocación pública.






