Til Til: otra Zona de Sacrificio

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Por Javiera Valencia, geógrafa y especialista en Cambio Climático de la Fundación Terram.

  • Publicada originalmente el 25 de abril de 2017 en Codexverde.cl

Cuando hablamos de “zonas de sacrificio” no necesariamente nos referimos a sectores afectados por la contaminación de las termoeléctricas, como los casos de Tocopilla, Huasco, Quintero, Coronel y Puchuncaví, sino que también nos referimos a zonas saturadas con diversas actividades contaminantes. El origen de este concepto está relacionado con la EPA (Agencia de Protección Ambiental de EE.UU.) y fue acuñado para identificar territorios donde el Estado -por acción u omisión- había potenciado polos de desarrollo industrial.

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Javiera Valencia, geógrafa y especialista en Cambio Climático de la Fundación Terram.

Actualmente, es emblemático lo que está ocurriendo en la comuna de Til Til, en la Región Metropolitana, pues también es un ejemplo de cómo las decisiones que se toman sobre el territorio no tienen una visión sobre las externalidades negativas que pueden generar los proyectos de inversión que allí se instalen (requieran o no de una Resolución de Calificación Ambiental). Pareciera que a la autoridad poco le importan los estándares ambientales mínimos y cómo se afectará la calidad de vida de sus habitantes.

Las protestas que los vecinos están realizando en esta zona, responden exclusivamente este problema.

Hoy en Til Til están instaladas varias industrias con diversas actividades contaminantes, y en algunos casos, de carácter peligroso: rellenos sanitarios de la empresa KDM, relaves de Codelco y AngloAmerican, la empresa de cemento Polpaico, criadero de cerdos, planta de tratamiento de aguas servidas y lodos orgánicos de Aguas Andinas, además de establecimientos agroindustriales, por mencionar algunos. Todos ellos aportan en contaminación no solo atmosférica, sino que también en contaminación de suelos, napas freáticas, descarga de residuos industriales líquidos (RILES), olores y ruidos molestos.

La instalación de un tercer relleno sanitario en el sector (de carácter industrial, alojando compuestos químicos y metales pesados como cianuro, asbesto, arsénico y el plomo), tiene en alerta a estas comunidades. Solo basta que usted transite por la Ruta 5 Norte por los sectores de Rungue y Montenegro, y puede ser testigo del nauceabundo olor que existe en el lugar y que los habitantes deben de soportar los 365 días del año, sin considerar el otro tipo de contaminación a la que están expuestos, que no se ve desde la carretera.

El cuestionamiento se encuentra en cómo las autoridades -pasadas y presentes- optan por sacrificar a comunidades completas en pos de permitir instalaciones industriales con bajas exigencias ambientales. Pasando a llevar el derecho consagrado en nuestra Constitución respecto a “vivir en un medio ambiente libre de contaminación”.

Cuando se analizan estadísticas municipales, como las descritas en el Plan de Desarrollo Comunal (PLADECO), incluso se puede apreciar que en el caso de Tiltil, los establecimientos industriales contaminantes, tampoco generan grandes fuentes de empleos o sinergias con otros sectores productivos y sociales, ni tampoco generan ingresos al municipio. Es más, se menciona que estas actividades están compitiendo con la principal actividad económica de la comuna: el sector agropecuario, ya que generan presión en los territorios para su instalación, demandan la utilización de agua para su funcionamiento y contaminan el suelo y napas freáticas.

Til Til está considerado desde el año 1997 en el Plan Regulador Metropolitano de Santiago, y bajo esta lógica posee una zona industrial y una para el desarrollo industrial, sin embargo, aún no posee un Plan Regulador Comunal. Entonces, ¿dónde está la incidencia y poder de determinación de sus habitantes? ¿Quién o quiénes deciden por su futuro?

Pueden existir respuestas políticas (voluntad y financiamiento político, el lobby que realizó la empresa, el partido político del alcalde de turno, etc.) o las réplicas técnicas, como la falta de ordenamiento territorial y la mirada del Servicio de Evaluación Ambiental. Desde Fundación Terram consideramos que la debilidad de nuestras políticas públicas se hacen presentes en ejemplos como estos, con la ausencia de una visión de territorio que incluye la calidad de vida de los habitantes, una débil institucionalidad ambiental que se remite solamente a aprobar o rechazar proyectos -sin evaluar su sinergia con los territorios- permitiendo y avalando el desarrollo de zonas de sacrificio.

En el Día de la Tierra, queremos señalar que los temas ambientales no son solamente preocupación por especies en peligro de exitinción, sino que están estrechamente relacionados con las políticas públicas en materia ambiental y de salud. Y es allí donde la calidad de vida va más allá de tener acceso a la red de agua potable, alcantarillado o electricidad: tiene que ver con la profundidad de la democracia y la forma en que se toman las decisiones, pues sin duda, éstas deben garantizar al menos los derechos que están consagrados en nuestra cuestionada Constitución Política.