En los huertos de frutales, ocurre un proceso clave que muchas veces pasa desapercibido: la polinización. Un servicio que ofrecen los ecosistemas naturales y que influye directamente en la calidad de la fruta. Un reciente estudio científico realizado en la zona central de Chile en huertos de manzanos y cerezos, analizó este proceso y reveló cómo el entorno que rodea a los cultivos influye en la calidad y cantidad de la producción frutícola.
Publicado en la revista Agriculture, Ecosystems & Environment, el artículo ‘Los hábitats naturales mejoran los servicios de polinización en huertos de manzano y cerezo dulce: evidencia desde agroecosistemas mediterráneos del sur’ corresponde a una investigación liderada por la doctora Camila García, tesista en Centro Ceres y titulada del Doctora en Ciencias Agroalimentarias de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV). En éste, la profesional analizó 36 huertos comerciales y comparó aquellos rodeados de vegetación natural con otros inmersos en paisajes dominados casi por completo por una agricultura intensiva o convencional. Los resultados fueron claros: donde hay remanentes naturales, hay más polinizadores y, con ello, mayor producción y calidad de frutos.
“Las moscas ya habían sido descritas como buenos polinizadores del cerezo y el manzano en países como Alemania o Inglaterra, por lo que esperábamos que también tuvieran un impacto positivo en Chile”, explica la dra. García. “Lo que realmente nos sorprendió fue el rol de los escarabajos (coleópteros), especialmente los de la familia Melyridae, conocido popularmente como el pololo chileno, que no suelen ser considerados polinizadores importantes en Europa”.
Estos insectos, lejos de ser visitantes accidentales, poseen vellosidades capaces de transportar polen mientras visitan activamente las flores de cerezos y manzanos. “Nuestro estudio revela la importancia de esta familia de escarabajos en la polinización de frutales, y lo más relevante es que muchas de estas especies son nativas y están asociadas a áreas naturales con bosque esclerófilo”, señala la investigadora. “Por eso, conservar la vegetación natural alrededor de los huertos es clave para que los frutales se beneficien de su trabajo”.
El impacto no es solo ecológico, sino también productivo. Los huertos rodeados de vegetación natural mostraron frutos con mayor peso. “Esto ocurre, porque en las áreas naturales habitan polinizadores nativos que se desplazan hacia los huertos y mejoran la polinización”, explica García. “Además, estas áreas generan microclimas que mantienen la humedad y la temperatura más estables, lo que también influye positivamente en la calidad de la fruta”.
Otro de los hallazgos del estudio es el llamado ‘efecto borde’. Este fenómeno explica que los polinizadores tienden a concentrarse en los primeros metros desde el límite del huerto hacia el interior de éste. Según la investigadora, es a partir de los 70 metros que la presencia de estos insectos disminuye notablemente. Lejos de ser una desventaja, esta observación abre oportunidades concretas para los productores.
“Hay múltiples cambios que pueden realizar los agricultores en los huertos para extender el beneficio de los bordes con vegetación nativa hacia el interior de los huertos”, afirma la Dra. García. Entre ellas, destaca la instalación de bandas florales y la creación de pequeñas islas de vegetación con diversas plantas con flores, idealmente con especies nativas cada 70 metros.
Como conclusión, la investigadora reflexiona que la diversidad de flores permitiría otorgar alimentos a los polinizadores durante todo el año y, en aquellos casos, donde el huerto colinda con otro cultivo, “es importante implementar setos con especies atractivas para los polinizadores, como el Quillay y algunos arbustos nativos típicos del bosque esclerófilo, en el caso de que el huerto estuviera en la zona central de Chile”, explica.
Esta estrategia consideraría un mínimo de 35% de hábitat natural alrededor de los huertos de cerezos y una proporción mayor en el caso de la manzana, lo que se traduce en mejores resultados productivos y una producción más estable en el tiempo.






