Adjudicación de Centros de Interés Nacional: ¿Cómo perdió su financiamiento el CR2?

Oficialmente, y aunque no se dieron a conocer los puntajes asignados, la propuesta presentada por el CR2 quedó ubicada en la quinta posición en la lista de espera, detrás de las 11 propuestas adjudicadas, y de otras cuatro propuestas lideradas por universidades ubicadas fuera de la Región Metropolitana, que fueron priorizadas por este motivo.

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En octubre de 2024, la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) abrió el llamado a postulaciones para un nuevo instrumento de financiamiento de Centros de Investigación y Desarrollo de Excelencia de Interés Nacional. Estos centros corresponden a una nueva tipología del Plan Nacional de Centros del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, creado por el Gobierno del Presidente Gabriel Boric (MinCiencia, 2023), que reemplazan a los Fondos Nacionales en Áreas Prioritarias (FONDAP). Mediante el instrumento FONDAP, el Estado había financiado a 12 centros de investigación, entre ellos el CR2, en áreas definidas como prioritarias para el país, construyendo capacidades durante 13 años de funcionamiento (2012-2025).

El Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2) participó en el concurso de Centros de Interés Nacional con una propuesta de renovación que avanzaba la ciencia del cambio climático, enfocándose en sus impactos en la sociedad, la construcción de resiliencia y la generación de evidencia científica para la toma de decisión. El 26 de diciembre de 2025, ANID comunicó los resultados del concurso, en donde se adjudicaron 11 centros de interés nacional — lo que involucra recursos del orden de US $77 millones para los próximos cinco años—. Oficialmente, y aunque no se dieron a conocer los puntajes asignados, la propuesta presentada por el CR2 quedó ubicada en la quinta posición en la lista de espera, detrás de las 11 propuestas adjudicadas, y de otras cuatro propuestas lideradas por universidades ubicadas fuera de la Región Metropolitana, que fueron priorizadas por este motivo.

Estos resultados implican que el CR2 quedaría sin financiamiento de ANID a contar del 1 de marzo de 2026. La noticia de la pérdida de financiamiento del centro ha causado gran preocupación en la comunidad científica nacional e internacional, en los usuarios de las bases de datos y plataformas desarrolladas en el centro, en funcionarios y autoridades de distintas reparticiones públicas, en los medios de comunicación y en el público en general.

En esta nota explicamos el proceso que llevó al CR2 a la pérdida de su financiamiento y las acciones que se han tomado al respecto.

La evaluación de los nuevos Centros de Interés Nacional: dos etapas científicas y un Panel Nacional de expertos

A diferencia del instrumento FONDAP, este concurso no definía áreas prioritarias que los centros debían abordar. En su lugar, cada propuesta debía justificar la relevancia de su área de investigación, y la evaluación incorporó un Panel Nacional de expertos encargado de evaluar, entre otros aspectos, dicha dimensión.

La evaluación del concurso se estructuró en tres etapas:

  1. la evaluación de la propuesta escrita realizada por pares científicos (con una ponderación del 30 %);
  2. la evaluación de un Panel Internacional de 14 científicos de diversas áreas en base a una entrevista al equipo que lideraba cada propuesta (35 %); y
  3. la evaluación de un Panel Nacional de 7 expertos que, en base a la misma entrevista en que participó junto al panel científico internacional y “considerando el conjunto de antecedentes”, elaboraría una evaluación final conforme a los criterios establecidos en las bases (35 %).

Es necesario aclarar que, tanto el Panel Nacional, como el Panel Internacional participaron de la misma entrevista y evaluaron criterios similares establecidos por bases (si bien con ponderaciones distintas), entre ellos la relevancia científica de la propuesta y su contribución al interés nacional y las políticas públicas.

Resultados del concurso y el rol del Panel Nacional en la selección de adjudicados

La Figura 1 muestra los resultados del concurso, especificando la evaluación científica (etapas 1 y 2) y el puntaje final de cada propuesta obtenido luego de la evaluación del Panel Nacional. Estos resultados muestran un patrón en el cual la evaluación del Panel Nacional se comporta como una instancia que incide de manera determinante en la posición de las propuestas con respecto al umbral de adjudicación.

En lugar de observar una correlación positiva entre el puntaje final y la evaluación científica, con ajustes moderados y trazables, se advierte que, para un conjunto de propuestas, la etapa del Panel Nacional modificó de manera significativa sus posiciones relativas al umbral de adjudicación. La influencia del Panel Nacional reordena la priorización de las instancias de evaluación científica, dejando bajo el puntaje de corte a algunas propuestas (movimiento hacia la izquierda en el gráfico) y sobre el puntaje de corte a otras (movimiento hacia la derecha en el gráfico). Al respecto, destacamos los siguientes puntos:

  • Una caída decisiva del CR2 del puesto 3 al 12 (y posteriormente al puesto 16). El centro obtuvo un desempeño científico sobresaliente —de las 44 propuestas evaluadas, obtuvo la tercera mejor evaluación en el ámbito científico global y segunda mejor evaluación en la etapa de entrevistas con el Panel Internacional— y, sin embargo, tras la etapa del Panel Nacional, quedó situado justo por debajo del puntaje de corte, a una distancia de centésimas respecto del último proyecto adjudicado en el número once. Adicionalmente, por criterios de regionalización que no se aplicaron para los primeros 11 centros, la propuesta del CR2 fue ubicada en el puesto 16, quedando quinta en la lista de espera.
  • Un patrón similar se observa en centros como CRHIAM, IDEAL y CIIR, que, habiendo ocupado posiciones expectantes en las dos primeras etapas de evaluación científica, también quedaron por debajo del umbral una vez incorporada la evaluación del Panel Nacional.
  • Se observan desplazamientos positivos de propuestas que no se encontraban entre las primeras 11 según las evaluaciones científicas internacionales, pero que cruzan el umbral de adjudicación tras la evaluación del Panel Nacional. Este movimiento no cuestiona en absoluto la calidad de los proyectos adjudicados, sino que pone de relieve el rol crítico que adquiere la etapa de la evaluación del Panel Nacional en la definición de los resultados finales (para mayor detalle, ver la Figura 2).

Más allá de que el Panel Nacional pueda, de acuerdo a sus facultades, aplicar criterios propios —y distintos a los utilizados en las etapas previas al asignarle un 35 % del puntaje total—, la magnitud y la dirección de los ajustes observados requieren una fundamentación clara y verificable de los criterios y procedimientos efectivamente utilizados. A la fecha, dicha explicación no ha sido proporcionada.

[1] Los criterios utilizados en cada etapa de evaluación así como la composición de los paneles nacional e internacional, se encuentran disponibles en el documento “Anexo Nº1 Evaluaciones” que recibimos como resultado de la evaluación de nuestra propuesta y que dejamos disponible en este enlace.

Figura 1. Resultados del concurso. Las barras azules y celestes muestran los resultados de la evaluación científica (etapas 1 y 2, que corresponden al 65% del puntaje total). Las líneas negras, acompañadas de un  punto rojo o gris, corresponden al Puntaje Final (luego de la evaluación del Panel Nacional) para los centros seleccionados y no seleccionados, respectivamente. Los puntajes del Panel Nacional que determinan los puntajes finales se detallan en la Figura 2, al final de este documento. Cada etapa de la evaluación genera una nota en la escala de 0 a 5, con posibilidad de entregar notas con decimales. En el eje y, para cada propuesta, se indica el ranking según su evaluación científica y el ranking final luego de la evaluación del Panel Nacional. La línea roja punteada indica la línea de corte que define los once centros que resultaron adjudicados en el concurso. Los datos corresponden a todos los centros adjudicados, a todos los centros en lista de espera (con excepción de dos) y a algunos centros no adjudicados. La información fue obtenida mediante solicitudes de transparencia y/o proporcionada por los propios equipos de los proyectos.

Contradicción entre la evaluación cualitativa y el puntaje numérico del Panel Nacional

Es perfectamente posible que el Panel Nacional, de manera fundada, arribe a una evaluación distinta de la realizada en las etapas previas. Sin embargo, en un debido procedimiento de evaluación, cabe esperar coherencia entre los juicios cualitativos emitidos y los puntajes asignados por el propio panel. En el caso del CR2, la fundamentación entregada por el Panel Nacional —mayoritariamente elogiosa— resulta difícilmente compatible con la baja calificación numérica otorgada de 4,17, que dejó al centro bajo la línea de corte:

(Traducción nuestra del original en inglés de la evaluación): CR2.0 presenta una propuesta de investigación convincente y de alta pertinencia, con un marco científico bien definido, un equipo sobresaliente y un sólido respaldo institucional. La propuesta es particularmente fuerte en abordar los desafíos climáticos nacionales y vincularse con las políticas públicas, a la vez que demuestra un claro compromiso con la divulgación y la vinculación con la sociedad. La integración de la igualdad de género y la inclusividad es otro aspecto positivo de la propuesta, aunque podría beneficiarse de un mayor nivel de detalle.

La leve reducción del puntaje se debe a algunas áreas en las que la propuesta podría ser más específica o estar más desarrollada. Entre ellas se incluyen: aclarar los mecanismos de colaboración interdisciplinaria, mejorar la articulación de la participación del sector privado, proporcionar estrategias más específicas para la sostenibilidad financiera de largo plazo y ofrecer un plan de acción de igualdad de género más detallado, con resultados cuantificables.

A pesar de estas brechas menores, en su conjunto la propuesta es altamente impresionante y está bien alineada con las necesidades de resiliencia climática a nivel nacional y global. Por lo tanto, el puntaje refleja un proyecto altamente eficaz para abordar desafíos científicos, de política pública y sociales clave relacionados con el cambio climático.

Hemos podido cotejar la evaluación del Panel Nacional del CR2 con la de otros centros adjudicados, y observamos que, en comparación, la fundamentación escrita del CR2 es igual o incluso más elogiosa que la de algunas propuestas financiadas. En ese contexto, la calificación numérica asignada —y la consecuente no adjudicación— resultan aún más difíciles de explicar en términos de criterios aplicados y trazabilidad.

Estado actual 

A más de un mes de haberse conocido los resultados del concurso, con los 11 Centros de Interés Nacional ya adjudicados y en fase de implementación, persiste una pregunta de fondo: ¿por qué la propuesta del CR2 no fue financiada, pese a las excelentes evaluaciones obtenidas en las etapas científicas y a la fundamentación elogiosa del propio Panel Nacional, que calificó la propuesta como “altamente impresionante”?

Tras conocerse los resultados del concurso y siguiendo la vía administrativa establecida en las bases, el director de la propuesta CR2, Roberto Rondanelli, interpuso un recurso de reposición con el fin de aclarar estas discrepancias. El martes 10 de febrero de 2026, ANID rechazó dicho recurso. En relación con la discrepancia entre la fundamentación y el puntaje asignado a la propuesta del CR2 por parte del Panel Nacional, la respuesta de ANID fue la siguiente:

Respecto a las diferencias declaradas por el Sr. Rondanelli relacionadas con la aplicación de la escala de evaluación definida en las Bases del concurso, contenidas en la Resolución Afecta N°8 del 2024, es necesario señalar que esta escala se estructura en categorías de 0 a 5, tales como Excelente (5,0) o Muy Bueno (4,0–4,9), entre otras, que permiten a los paneles ponderar, dentro de un rango, tanto los aspectos positivos como las brechas identificadas en cada criterio. El puntaje otorgado por evaluadores y paneles surge de la evaluación y detección de las brechas detectadas por los/as expertos/as, quienes consideran en su análisis igualmente fortalezas, observaciones, riesgos y elementos por mejorar dentro del mismo criterio. En este sentido, expresiones valorativas como “impresionante”, “muy efectivo” o “brechas menores” no imponen, por sí solas, la obligación de asignar un 5,0, pues la categoría 4,0 a 4,9 de “Muy Bueno” precisamente admite propuestas de alto mérito que presentan áreas de mejora menores que justifican calificaciones inferiores a la excelencia. Así entonces, el informe del Panel Nacional puesto a disposición del postulante muestra consistentemente que, en cada criterio, junto a los elementos positivos se identifican debilidades específicas que impiden alcanzar la categoría “Excelente (5,0)”. El puntaje asignado se encuentra dentro del rango permitido por la escala y manifestando la existencia de fortalezas y aspectos a mejorar, reflejando el proceso de análisis y evaluación de expertos y paneles, sin que esto implique contradicción e incoherencia como alega el Dr. Rondanelli.

Cada lector podrá juzgar cuán convincente resulta esta explicación. A nuestro entender, el argumento central de ANID equivale a decir que, por pertenecer a la categoría “Muy Bueno”, cualquier puntaje dentro del rango 4,0–4,9 sería defendible. Pero justamente ahí está el punto: reconocer un rango posible no explica la decisión específica. Lo que sigue faltando es la trazabilidad que conecte, de manera concreta y verificable, las “brechas” mencionadas con un valor particular dentro del rango, y en especial con un puntaje tan cercano al límite inferior de la categoría. Si el propio informe describe un desempeño alto con brechas “menores”, ¿qué elemento identificable, y con qué peso, justifica un 4,17 y no, por ejemplo, un 4,8 o un 4,9? Mientras esa conexión no se explicite con precisión, la pregunta de fondo permanece abierta y la discrepancia entre el tenor de la fundamentación y la magnitud del puntaje asignado no queda realmente aclarada.

El resultado del concurso, ya consolidado tras la respuesta al recurso de reposición, deja a Chile sin un centro de investigación dedicado específicamente a estudiar el cambio climático y la resiliencia frente a sus impactos. Esto ocurre en un país especialmente vulnerable, donde comunidades y ecosistemas enfrentan con creciente frecuencia amenazas y eventos extremos como olas de calor, incendios, tormentas e inundaciones, y donde la ley mandata que la adaptación al cambio climático se haga en base a la mejor evidencia posible.

Nada de lo que aquí señalamos busca poner en duda la calidad ni el mérito de las propuestas adjudicadas. Todas abordan materias de alta relevancia para el interés nacional —adolescencia, energías renovables, transporte, desastres, entre otros— y están respaldadas por equipos científicos altamente competentes. Nuestra observación es de carácter sistémico y se refiere al resultado agregado del proceso: la adjudicación culminó en una concentración inusualmente alta bajo distintas dimensiones. Siete centros quedaron asociados a una misma institución principal; cuatro, dentro de una misma facultad; no se adjudicó ningún centro liderado por una universidad pública; gran parte de los centros tiene su foco fuera de las ciencias sociales y las humanidades; y diez centros quedaron radicados en la Región Metropolitana, entre otros patrones.

Un desenlace así puede ocurrir en un concurso abierto y competitivo, especialmente cuando los recursos son escasos. Sin embargo, por la envergadura de este instrumento y por sus implicancias duraderas para el sistema científico nacional, era exigible una fundamentación particularmente robusta, trazable y verificable, acorde con un programa llamado a orientar políticas públicas basadas en evidencia durante la próxima década. En nuestro caso, tras la reposición, sigue sin quedar establecida una explicación que permita comprender por qué el Panel Nacional asignó un puntaje que no se condice con su propia fundamentación y que sitúa al CR2 justo por debajo del umbral de adjudicación, ni por qué la respuesta institucional no se hace cargo de manera sustantiva de los argumentos presentados. En un país que necesita fortalecer su capacidad científica y su confianza en las instituciones, decisiones de esta magnitud sólo pueden sostenerse sobre razones públicas, claras y verificables. Esa es la explicación que la ciudadanía —y el propio sistema científico— tiene derecho a conocer.

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