En los próximos días la Comisión de Evaluación Ambiental (Coeva) de la Región del Maule deberá pronunciarse sobre el proyecto “Interconexión Internacional de Interés Privado Los Cóndores (CL)–Río Diamante (AR)”, de Enel Generación Chile.
De acuerdo con la tabla oficial publicada por el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA), la comisión deberá resolver si aprueba o rechaza el Estudio de Impacto Ambiental de un proyecto que lleva cerca de cinco años de tramitación.
La votación se efectuará en medio de las advertencias realizadas por el Grupo de Especialistas de Anfibios de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y la Red Chilena de Herpetología (RECH), organizaciones que alertaron sobre los efectos que podría provocar la construcción y posterior mantención de la línea eléctrica en el hábitat de la rana del Pehuenche (Alsodes pehuenche).
La preocupación se intensificó luego de que el Informe Consolidado de Evaluación (ICE) del SEA recomendara aprobar el proyecto, pese a las observaciones técnicas formuladas por organismos con competencias en biodiversidad, como el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) y el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP).
Una línea de 500 kV en el Alto Maule
El proyecto busca habilitar una interconexión eléctrica internacional que permita realizar operaciones de importación y exportación de energía entre Chile y Argentina.
Según la ficha disponible en el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental, la iniciativa contempla una inversión de US$36 millones y la construcción de una nueva subestación eléctrica de 220/500 kV en el sector Los Cóndores, a la altura del kilómetro 124 de la ruta CH-115.
Desde ese punto se proyecta una línea aérea de transmisión de 500 kV y aproximadamente 26,7 kilómetros de extensión hasta la frontera con Argentina. En territorio chileno, la declaración científica identifica la instalación de 72 torres de alta tensión. El tramo se emplazaría completamente en la comuna de San Clemente, provincia de Talca.
En Argentina, la línea continuaría otros 312 kilómetros hasta la subestación Río Diamante, aunque esa parte de la infraestructura debe ser evaluada bajo la normativa de ese país.

Una especie con distribución extremadamente restringida
La rana del Pehuenche es un anfibio microendémico que habita exclusivamente pequeños arroyos de montaña del Valle Pehuenche, a ambos lados de la frontera entre Chile y Argentina.
Su distribución geográfica extremadamente reducida, la disminución de sus poblaciones y la fragmentación de su hábitat llevaron a que fuera clasificada En Peligro Crítico de Extinción tanto por la UICN como por la legislación chilena. El Ministerio del Medio Ambiente mantiene a Alsodes pehuenche en esta categoría, correspondiente al nivel de amenaza previo a la extinción en estado silvestre.
La especie ya enfrenta diversas presiones, entre ellas la degradación del hábitat provocada por el ganado doméstico, la presencia de truchas invasoras y la quitridiomicosis, enfermedad infecciosa asociada a la disminución de poblaciones de anfibios en distintas partes del mundo.
A estas amenazas se suman los efectos de la Ruta Internacional Paso Pehuenche. De acuerdo con la declaración de la UICN y la RECH, las obras viales han modificado cauces de arroyos, mientras que la acumulación de basura y el uso de sal durante el invierno deterioran la calidad del agua. La construcción y mantención de la línea eléctrica añadirían una nueva fuente de perturbación sobre estos ecosistemas.
Científicos cuestionan evaluación de impactos
La declaración conjunta manifiesta especial preocupación porque el ICE habría desestimado observaciones técnicas del SAG y del SBAP que advertían impactos significativos sobre la rana del Pehuenche.
Los especialistas sostienen que estos antecedentes deben ser evaluados rigurosamente y de acuerdo con el principio precautorio aplicable a especies amenazadas. También llaman a incorporar plenamente la evidencia científica antes de adoptar una decisión que podría tener consecuencias irreversibles.
Claudio Azat, director del Instituto One Health de la Universidad Andrés Bello y copresidente del Grupo de Especialistas de Anfibios de la UICN en Chile, señaló que “la conservación de la biodiversidad no es un obstáculo para el desarrollo”.
El investigador, quien participó en la elaboración de la declaración, afirmó que los proyectos de infraestructura pueden ser mejorados para hacerlos ambientalmente sustentables, mientras que la desaparición de una especie no puede revertirse mediante medidas de compensación.
Los científicos enfatizaron que el debate no debe reducirse a una elección entre desarrollo económico y protección ambiental. A su juicio, el caso representa una oportunidad para demostrar que la infraestructura energética puede avanzar resguardando el patrimonio natural.
“La pérdida irreversible de una especie representa un costo ambiental que ninguna medida de compensación puede revertir”, advierte la declaración.
La decisión quedará ahora en manos de la Comisión de Evaluación Ambiental del Maule. Su votación de esta semana determinará si el proyecto obtiene una calificación ambiental favorable o si es rechazado, en un territorio donde convergen la integración energética, la conservación de la biodiversidad y el futuro de una de las especies de anfibios más amenazadas de Chile.





