Colaboración entre universidades chilenas y españolas en materia de reutilización de residuos

La iniciativa tiene como objetivo mejorar los materiales constructivos a través del reciclaje de residuos, lo que ayudaría a la sostenibilidad y la economía circular.

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A truck load of paper, plastic, and cans being returned to the stream. I hope.

Las sinergias entre expertos de diferentes países pueden dar lugar a investigaciones y hallazgos notables. Y ahora nos encontramos ante un proyecto que bien puede catalogarse de esta forma. Concretamente, estamos hablando de una cooperación entre la Universidad Internacional de la Rioja (España) junto con y la Universidad Autónoma de Chile, la de Talca y la de La Frontera para la mejora de materiales de construcción y la generación de energía mediante la reutilización de residuos.

Así, se podría trabajar en pos de la sostenibilidad y la eficiencia energética mejorando dichos materiales al tiempo que damos un uso a los residuos. Este proyecto, promovido por InEs, El Grupo de Investigación Industria, Energía y Sostenibilidad de UNIR (Universidad de la Rioja), cuenta con la presencia de Pedro Muñoz Velasco, originario de La Rioja, pero que pasó largo tiempo en Chile con motivo de su post-doctorado. Eso explicaría que se haya dado la colaboración entre estos países, incluso con una financiación por parte del Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico del Gobierno de Chile.

Por supuesto, las ventajas medioambientales del uso de este tipo de materiales son más que evidentes. Por un lado, reducir la cantidad de residuos que producimos, dándoles una segunda vida, y por otro, conseguir una mayor eficiencia energética. El caso paradigmático de esta investigación es el del adobe mejorado con residuos, que además de lo anteriormente citado, reduce costes económicos y emisiones de gases efecto invernadero. En definitiva, optar por su uso se podría convertir en un “All-In”, el concepto que suele usarse en el argot del póker para referirse a “apostarlo todo”. Ahora falta que las industrias conozcan sus bondades y lo incorporen a su oferta en materiales de construcción.

Además de Pedro Muñoz, doctorado en Ingeniería Térmica, también forma parte del proyecto Rebeca Sánchez Vázquez, originaria de Valladolid y Doctora en Ingeniería Química, Ambiental y de los Materiales. Ambos llevan más de varios años trabajando en esta materia, centrados en la revalorización de residuos y la creación de economías circulares. Su filosofía comenzó con un razonamiento que puede parecer sencillo: si queremos mejorar un material constructivo sin disparar su precio, hay que reducir el precio de la materia prima, incluso utilizar materias con coste negativo; y es aquí donde entrarían los residuos, a los que se les daría una segunda vida. Estudiando estas posibilidades es donde encontraron con el potencial del adobe. Precisamente fue en chile donde Muñoz se asombró de la capacidad y durabilidad de este material, observando construcciones del siglo XV.

Su capacidad como aislante, concretamente la gran inercia térmica, en combinación con su durabilidad, lo convertían en un candidato superior en determinadas circunstancias a otros materiales que utilizamos en la actualidad. La investigación continúa, al tiempo que se inician otras vías de investigación, como el caso de los fardos de paja. Otro de los elementos que se trabaja es dilucidar cuáles de los residuos podrían servir para mejorar estos materiales; una de las opciones pasa los que generan las industrias agroalimentarias, uno de los principales productores de residuos en algunas zonas de España.  

Muños y Sánchez no están interesados, únicamente, en cambiar la forma en la que las empresas que fabrican materiales pueden aprovechar sus hallazgos, o facilitar la tarea de los que gestionan residuos; también tiene un carácter divulgativo esta investigación, algo que pueden potenciar desde sus puestos como profesores universitarios y  autores de publicaciones científicas. Precisamente, Pedro Muñoz comenzó en 2009 a emplear el término de “Economía Circular” relacionada con los residuos; algo que hoy, afortunadamente, ya vemos en práctica, también aquí en Chile, mediante diversas iniciativas. Por tanto, no nos queda más que aplaudir esta colaboración y esperar que tanto este proyecto, como los que vayan a aparecer en los próximos años, representen una sensible aportación a la ecología y a la sostenibilidad del planeta.

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