Valle Central de O’Higgins fue declarado como zona saturada por Pm 2,5

Se firmó el decreto supremo que establece como zona saturada por Pm 2,5 al Valle Central de la sexta región. Esta declaratoria permitirá la elaboración de un plan de descontaminación que busque atacar a las fuentes generadoras de material particulado.

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Según señalan desde el Ministerio del Medio Ambiente (MMA), las estaciones de monitoreo de calidad del aire de la región, ubicadas en Rancagua, Rengo y San Fernando, dan cuenta de una superación de la Norma de Calidad del Aire, en donde el nivel llega a Pm 2,5. Este hecho junto al informe técnico elaborado por la Secretaría Regional Ministerial del Medio Ambiente, dio paso a la elaboración del decreto supremo que permite la declaración de zona saturada por material particulado fino respirable (MP2,5) del Valle Central de la región de O’Higgins. El documento fue firmado por la Presidenta, Michelle Bachelet, el Ministro del Medio Ambiente, Marcelo Mena, y la Ministra de Salud, Carmen Castillo, ingresando así a la Contraloría para su Toma de Razón.

“Sabemos que urge la elaboración de un Plan de Descontaminación Atmosférica enfocado al material particulado fino MP2,5, pues este es el más dañino para la población, ya que se atasca en los pulmones y alveolos”, aseguró la Seremi del Medio Ambiente, Giovana Amaya. Además, agregó que el MP2,5 permanece en la atmósfera por más tiempo, lo que genera que pueda transportarse por largas distancias, impactando a escala regional.

Este decreto supremo permitirá la próxima elaboración de un Plan de Descontaminación Atmosférica (PDA) que regule las emisiones de este contaminante en la región. El decreto contemplaría como zona saturada por MP2,5 a las mismas comunas declaradas zona saturada por MP10, incluyendo así a Graneros, Rancagua, Doñihue, Olivar, Coltauco, Coínco, Quinta de Tilcoco, San Vicente de Tagua Tagua, Placilla, Mostazal, Codegua, Machalí, Malloa, Rengo, Requínoa, San Fernando y Chimbarongo. De esta forma se integran ambos PDA en un solo instrumento, con la debida reformulación del actual PDA por MP10. La elaboración del nuevo plan de descontaminación podría tomar al menos unos 9 meses.

El material particulado respirable presente en la atmósfera en forma sólida o líquida (polvo, cenizas, hollín, partículas metálicas, cemento y polen, entre otras) se puede dividir según su tamaño en dos grupos principales. A las de diámetro aerodinámico igual o inferior a los 10 µm o 10 micrómetros (1 µm corresponde a la milésima parte de un milímetro) se las denomina PM10 y a la fracción respirable más pequeña, PM2,5. Estas últimas están constituidas por aquellas partículas de diámetro aerodinámico inferior o igual a los 2,5 micrómetros, es decir, son 100 veces más delgadas que un cabello humano.

El tamaño no es la única diferencia. Cada tipo de partículas está compuesto de diferente material y puede provenir de diferentes fuentes. En el caso de las PM2,5, su origen está principalmente en fuentes de carácter antropogénico como las emisiones de los vehículos diesel, mientras que las partículas de mayor tamaño pueden tener en su composición un importante componente de tipo natural.

Los efectos que las partículas causan en la salud de las personas han estado asociados a la exacerbación de enfermedades de tipo respiratorio y también se han analizado y demostrado sus efectos sobre dolencias de tipo cardiovascular. Los últimos trabajos científicos sugieren que este tipo de contaminación, y especialmente las partículas procedentes del tráfico urbano, está asociado con incrementos en la morbi-mortalidad de la población expuesta y al creciente desarrollo del asma y alergias en la población infantil.

En el caso de las PM2,5, su tamaño hace que sean 100% respirables. Así, llegan directamente a los pulmones, penetran en el aparato respiratorio y se depositan en los alvéolos pulmonares. Incluso pueden llegar al torrente sanguíneo. Además, estas partículas de menor tamaño están compuestas por elementos que son más tóxicos que las partículas más grandes, como metales pesados y compuestos orgánicos.

Todo ello hace que la evidencia científica esté revelando que estas partículas PM2,5 tienen efectos más severos sobre la salud que las más grandes, PM10. Asimismo, su tamaño hace que sean más ligeras y por eso, generalmente, permanecen por más tiempo en el aire. Ello no sólo prolonga sus efectos, sino que facilita su transporte por el viento a grandes distancias.