Tabú ambiental: contaminación ganadera en Chile

A nivel global, la ganadería es una de las primeras causas de deforestación de la Amazonas, es responsable de aproximadamente el 15% de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero mundiales y se necesitan 4.500 litros de agua por un corte de carne de 300 gramos. En Chile, esta industria es la tercera en términos de emisiones pero aún así no existe normativa alguna que regule la situación.

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Fotografía de Dleche.cl

En la Tierra el efecto invernadero es natural. Sin él, el planeta no sería habitable. Este proceso se genera a partir de los Gases de Efecto Invernadero (GEI), quienes tienen la característica física de absorber el calor y mantenerlo. En consecuencia, al aumentar la concentración de GEI en la atmósfera debido a distintas actividades humanas, aumenta también la temperatura global. De esta forma, interferimos en el equilibrio natural del planeta.

Este es uno de los principales problemas que genera la industria ganadera al medio ambiente, ya que en Chile, es directamente responsable del 10,6% de las emisiones de GEI, siendo la tercera principal fuente en el país. Delante de ella se encuentra la generación de electricidad (31%) y transportes terrestres (20%), según el Inventario Nacional de Gases de Efecto Invernadero de Chile (1990-2013), actualizado en 2017.

No obstante, al tomar las fuentes indirectas, por ejemplo la electricidad que consumen los planteles de ganadería, las emisiones por fertilizantes nitrogenados o el transporte de los insumos, este porcentaje aumentaría significativamente. “Lamentablemente en Chile tenemos algunos déficit de información que nos impiden generar este tipo de análisis”, explica Paulo Cornejo, jefe de departamento de mitigación e inventarios de contaminantes climáticos del Ministerio del Medio Ambiente (MMA).

En ese sentido, el ganado vacuno es el de mayor importancia, ya que es responsable del 69,2% de estas emisiones, seguido del 19,5% de porcinos y 7,5% de ovinos. La industria ganadera chilena posee 3.583.574 bovinos, de los cuales 685.372 son vacas lecheras.

Aire

La liberación de GEI generadas en la ganadería se debe principalmente a dos procesos: la fermentación entérica que se produce en los sistemas digestivos de los animales y es la causante del 73,6% de estas emisiones, y la gestión del estiércol, que aporta con un 26,4%. Así se liberan gases de metano (CH4) y de oxido nitroso (N2O).

Si bien todos los seres vivos producimos metano en diferentes cantidades, los rumiantes emiten mucho más al tener un sistema digestivo muy complejo. Por otro lado, la gestión del estiércol es un sistema de tratamiento al cual se someten los residuos de los animales con el fin de reducir su carga bacterial. Generalmente el producto resultante se utiliza como fertilizante de tierra, dado que tiene mucho nitrógeno. Usar este subproducto como fertilizante en el suelo es lo que termina liberando oxido nitroso.

El metano, que tiene 21 a 25 veces el Potencial de Calentamiento Global en comparación al dióxido de carbono (CO2), se genera por fermentación entérica y también por gestión del estiércol. Por su parte, el oxido nitroso es entre 292 a 310 veces más perjudicial que el CO2 y se produce por gestión del estiércol.

“Son gases muy relevantes y las vacas lecheras son las principales en fermentación entérica. En Chile, el sistema productivo de la leche es mucho más intensivo que el de la carne, porque a las vacas lecheras tienen que darle más alimento para que generen mejor leche”, señala Cornejo.

Estos químicos pueden tener efectos en la salud humana, dando lugar a afecciones de órganos, como el hígado o bazo, o propiciando infecciones pulmonares e insuficiencias respiratorias. “El gran problema del cambio climático es que el efecto nocivo no se ve, por ende es muy difícil para el común de las personas entender lo que causa”, opina el jefe de departamento de mitigación e inventarios de contaminantes climáticos del MMA. Sin embargo, diversos estudios han demostrado que las sequías se están volviendo cada vez más extremas y más frecuentes, asegura el experto.

Agua

Se reconoce al pastoreo como una actividad de alto potencial contaminante debido a la cantidad de nutrientes, principalmente nitrógeno (N), y fósforo (P), transferidos al medio ambiente, tanto al aire como al agua.

La eutrofización se define como la proliferación de biomasa vegetal debido a la excesiva presencia de nutrientes. Particularmente el nitrógeno y el fósforo favorecen el crecimiento de algas, las cuales usan el oxígeno disponible en el agua para su desarrollo, afectando de esta forma a los peces o moluscos, quienes pierden el oxígeno necesario para respirar.

Los fertilizantes y pesticidas que se usan para fumigar los cultivos forrajeros, y con ello alimentar al ganado, poseen grandes cantidades de N y P, generando este problema particularmente cuando la dosis utilizada no es la correcta o la época del año no es la que debiese. No es recomendable usar este tipo de productos en invierno, por ejemplo.

Esto también puede tener incidencia en la salud humana, especialmente en infantes. En Europa se dieron cuenta de este problema en la década del 80, precisamente porque los menores se ponían azules cuando tomaban agua. Esto tiene que ver con que las altas concentraciones de nitrógeno existentes en el agua.

 “No hay una norma en Chile que diga relación con el uso de fertilizantes, purines o cualquier tipo de residuos. Por ejemplo en Europa, cuando se dieron cuenta que tenían estos problemas de contaminación de agua con altas concentraciones de nitrógeno, se generaron normativas al respecto entonces impiden la aplicación en ciertas épocas o limitan las dosis, pero en nuestro país no existe normativa al respecto”, afirma Marta Alfaro, investigadora del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA).

Sin embargo, los productores pueden acoger opcionalmente las Buenas Prácticas Ganaderas. Estas son acciones que se toman para limitar el riesgo de que se produzca contaminación. “En el uso de fertilizantes hay algo que se denomina las 4R. Esto significa aplicar la dosis correcta, en la época correcta, en el cultivo correcto y en el momento correcto. También pueden manejar la carga animal, sobretodo en zonas que tienen pendientes en el campo, y lo ideal es que no haya sobrepastoreo”, explica la investigadora del INIA.

Tierra

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), la ganadería constituye cerca del 20% del total de la biomasa animal terrestre y dentro de eso, el 30% de la superficie que ocupa estuvo antes habitada por fauna silvestre.

“De hecho el sector pecuario podría ser el primer responsable de la pérdida de biodiversidad dado que es la primera causa de deforestación y tiene una alta participación en la degradación del suelo, la contaminación, el cambio climático, la sobreexplotación de recursos pesqueros, la sedimentación de zonas costeras y la propagación de especies invasivas exóticas”, indica el informe de la FAO. Cerca del 70% de los bosques que han desaparecido en el Amazonas se han dedicado a pastizales.

A diferencia de Brasil, Bolivia o al norte de Argentina, donde desaparece la selva para la actividad, Chile tiene una superficie limitada para el desarrollo agrícola, por lo que en este sentido no hay mayor impacto.

Sin embargo, la degradación de tierras como consecuencia del sobrepastoreo es una realidad que sí se ve en Chile. Esto es cuando los animales se comen todo lo que hay y luego al caminar para encontrar más comida, destruyen la pradera y sueltan el suelo. En consecuencia, aparecen una serie de problemas ambientales como la erosión de suelo, la degradación de la vegetación, la liberación de carbono, pérdida de biodiversidad por transformación de hábitats y alteración de los ciclos de agua.

Soluciones

Carlos González, presidente de Fedecarne F.G, reconoce que “en ganadería aún falta mucho. Se está trabajando mediante iniciativas que tienden a aumentar la eficiencia productiva, usando fertilizantes nitrogenados de manera más racional y estudiando el manejo de purines y residuos”.

Para disminuir la emisión del metano en la ganadería, el Ministerio de Agricultura ha estado evaluando suplementos que son inhibidores de la metanogénesis, que es la formación de CH4 por parte de los seres vivos. A nivel nacional, también se están utilizando biodigestores, los cuales son contenedores donde se deposita el excremento animal con el fin de aprovechar el metano liberado.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha publicado varios informes sobre este problema y ha recomendado en variadas circunstancias disminuir el consumo de carne. Adicionalmente, el Panel de Expertos del Cambio Climático de la misma organización, también ha recalcado la importancia de reducir el consumo de carne y productos lácteos con el fin de combatir al cambio climático.

Chile no cuenta con ninguna normativa mínima que busque mitigar la contaminación de la industria ganadera en nuestro país. “La ganadería es el tema más tabú que existe dentro del ámbito ambiental, porque todos los expertos ambientales predican hasta que les tocan el plato. Tiene un peso político y un peso ideológico”, concluye el experto del Ministerio del Medio Ambiente.