Santiago vive su invierno más seco en 21 años y La Serena y Valparaíso sufren por falta de lluvias

A la fecha, el déficit de precipitaciones supera el 70%, y la situación parece que no mejorará. Decretos de escasez hídrica y emergencias agrícolas en pleno invierno dan fe de la grave situación. La escena es igual de desalentadora en parte importante del país, sobre todo en la zona central.

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La sequía, ya rebautizada como megasequía, no da tregua en la zona centro sur del país. Si julio fue el sexto menos lluvioso en los últimos 50 años en Santiago y el peor de los últimos seis, con apenas 13,3 milímetros de lluvia, ya finalizado agosto, el invierno de 2019 en la capital se transformó en el más seco desde 1998 y en el tercero con menos precipitaciones desde 1967, confirmando que la megasequía para la zona ya se extiende por una década.

Durante junio, julio y agosto -considerados meteorológicamente y técnicamente los meses del invierno, aún cuando este finalice el 21 de septiembre- apenas cayeron 59,2 mm de agua en la Región Metropolitana, según datos de la Dirección Meteorológica de Chile (DMC). Lo normal para la fecha varía en un rango de entre 139 mm a 237 mm, según la DMC.

A la fecha, el déficit de precipitaciones supera el 70%, y la situación parece que no mejorará. Decretos de escasez hídrica y emergencias agrícolas en pleno invierno dan fe de la grave situación. La escena es igual de desalentadora en parte importante del país, sobre todo en la zona central.

Si la Región Metropolitana se encuentra con el invierno más seco en los últimos 21 años (en 1998 solo alcanzó 23,4 mm), en Valparaíso, según datos de la estación Rodelillo, este invierno representa el cuarto más seco en los últimos 50 años. Solo cayeron 94,4 milímetros de lluvia, solo superado por 1979 cuando no llovió, 1998 con 53,8 mm y 1977 con 62,7 mm.

La escasez hídrica no se circunscribe solo al centro del país. En el norte, en La Serena, los registros de la DMC en la estación La Florida, indican que en 2019, durante el invierno, cayeron solo 6,4 mm, ubicándose como el sexto invierno más seco desde 1959.

En la zona centrosur, la situación también es crítica. El gobierno decretó emergencia agrícola en siete comunas de la Región del Maule. Según los registros pluviométricos de Curicó (estación General Freire), entre junio y agosto se registraron solo 83,2 mm de agua, el peor registro desde 1998.

Raúl Cordero, académico del Departamento de Física de la Universidad de Santiago, explica que este año completa una serie de diez años secos, “considerada la década más seca de todas las décadas desde que tenemos registro. No es solamente un año, tenemos una tendencia clara a la baja en pérdida de precipitaciones. Esa tendencia a la baja en la zona central, viene de antes de la sequía y desafortunadamente cuando la sequía termine, continuará”.

Arnaldo Zúñiga, meteorólogo y jefe del Área de Difusión de la DMC, dice que el alza en las temperaturas máximas se mantiene. “Todo apunta a que se está generando un cambio, es innegable. Esto se produce por el anticiclón, el sistema de alta presión que tenemos en el Pacífico, que se ha presentado más activo de lo que estamos acostumbrados. Su presencia inhibe que los sistemas frontales lleguen a la zona central, y los que llegan, lo hacen de manera muy débil”.

“Hay una tendencia a la baja en las precipitaciones que va por encima de la sequía, que ha hecho peor a la sequía y que hará peor a las sequías del futuro. A medida que avanzamos en este siglo, las sequías serán más frecuentes y más intensas, esto es un adelanto”, agrega Cordero.

“También hay una anomalía de alta presión que aparentemente produce unas transformaciones de la organización de la atmósfera a nivel global. Entonces esa sería la causa de que no esté precipitando tanto en la zona central de Chile, además del aumento o incremento del anticiclón”, añade Zúñiga.

Causas y consecuencias

Crodero dice que al año 2050, la zona central debería perder al menos un 20% de precipitaciones con respecto a las que teníamos a fines de siglo. “Eso es particularmente grave, porque en la zona central (Santiago), apenas llueve 340 mm anualmente, que ya es bajo. Si pierde más de un 20%, llegas a 250 mm por año, y según estándares internacionales, bajo ese rango se consideran zona desértica. No estamos hablando de 100 años, es en unas pocas décadas”.

Zuñiga aclara que que el clima es variable. “Ocurre con los temblores, se ven altos y bajos al registrar la onda. En el clima ocurre lo mismo. Si vemos la proyección en el tiempo, también hay altos y bajos. Pero existe una tendencia, entonces no todo obedece a cambio climático, también puede ser variabilidad climática. Hasta el momento estamos dentro de los cinco años más secos de la historia, y si no llueve más, será el más seco de la historia”.

La gravedad de la situación es aún peor para la flora y fauna. “Los humanos tenemos gran capacidad de adaptación. En La Serena, la gente vive relativamente bien y es una zona con apenas 80 mm por año. La tendencia es mala, pero nadie proyecta que viviremos en un mundo de Madmax. Si es malo, para las especies animales y vegetales. Para ellos son graves”, señala el académico de la Usach.

La distribución de la lluvia es heterogénea, cambia desde la costa a la cordillera. “Hay una condición geográfica que la limita. Entonces siempre hay una distribución distinta. Ahora, específicamente los sistemas frontales de Curicó al sur, han llegado más normales. Las cifras de déficit de precipitaciones están en torno al 30% promedio. Y de Curicó a La Serena, estamos entre el 75% y el 85%”, dice Arnaldo Zúñiga.

Cordero tiene claras las responsabilidad de la situación actual. “Todos estos cambios en el clima son absolutamente antrópicos, son responsabilidad del ser humano. No es un componente natural. Tenemos que elegir como será el clima del planeta en la segunda mitad de este siglo, antes de mediados de siglo nuestros pecados del pasado, tienen condicionados lo que va a suceder. Si seguimos con efecto invernadero, la situación será mucho más mala y vamos a degradar todavía más el medioambiente”.

Si bien es difícil decir si vienen lluvias en el corto o mediano plazo. “Si el fenómeno del Niño se sigue debilitando, estaremos bajo los valores normales. La tendencia es que si llueve, será muy poco. No deberíamos superar los 15 a 18 mílimetros en lo que queda del año”, señala Zúñiga.

La solución debe ser global. “Si cada país hace algo, y el otro no lo hace, no hay solución. La situación de Chile y cada país, no está generada por el propio país solamente. Si no que esto es global, las emisiones de mezclan y juntas cambian el clima. No basta con que Chile haga algo, por eso es tan importante la COP, porque son instancias globales en las que los países pueden ponerse de acuerdo y avanzar”, finaliza Cordero.