Realizan mapa que revelará la biodiversidad de microbios del norte

Estudio de la U. Católica del Norte, determinará sitios que requieren protección e incluso descubrir nuevas especies.

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Los microbios son organismos tan pequeños que sólo pueden verse a través de un microscopio. Viven hasta en los lugares más extremos y son fundamentales para la conservación de los ecosistemas, pero por su tamaño, muchas veces no son tomados en cuenta.

Así, en el norte, por ejemplo, tanto en su núcleo árido como en el Altiplano, la variada fauna y flora es ampliamente superada por la vida microscópica, capaz de vivir en ambientes difíciles de imaginar, como campos geotermales, lagunas de alta salinidad, cumbres de volcanes o rocas y sales del desierto, indica la investigadora Cecilia Demergasso, directora del Centro de Biotecnología de la U. Católica del Norte.

La lista de sitios prioritarios para la conservación (Estrategia Nacional de Biodiversidad, 2003) en la Región de Antofagasta y regiones vecinas se ha fundamentado en los seres que se ven, sostiene. “La microbiota, a diferencia de los flamencos, por ejemplo, no es visible al ojo humano y, por ello está ausente de mecanismos de protección”.

De ahí que -con un grupo multidisciplinario de investigadores- comenzó a trabajar en el Mapa de la Diversidad Microbiana en el Norte de Chile, con la distribución de los hábitats y su microbiota en la Región de Antofagasta, con el apoyo financiero de Minera Escondida. “Con este mapa queremos no sólo indicar qué microbiota existe y dónde está, sino, mostrar que hay sitios que proteger, pues son valiosos y pueden ser fuente de recursos”, dice.

El mapa se enfocará en microorganismos procariotas, es decir bacterias y arqueas. Lo primero es mostrar los hallazgos ya hechos, pues el desierto y el altiplano han sido estudiados, por ejemplo, por la Nasa y la Agencia Europea Espacial (ESA) que prueban allí sus robots especializados en astrobiología. Pero también buscan pistas del origen de la vida, incluyendo el estudio de microorganismos fósiles. “Hemos descubierto una cantidad impresionante de fósiles, en rocas que tienen desde 100 millones de años hasta cerca del presente”, sostiene Guillermo Chong, geólogo y parte del equipo.

“Desde hace casi cinco décadas se trabaja en estos ambientes extremos, donde se estimaba que por su sequedad, presencia de metales o temperaturas extremas, no existía vida, pensando en ésta en términos antropogénicos, es decir, si no podía vivir el hombre nada podría hacerlo”, señala Demergasso. “El desierto y altiplano forman un ambiente que reúne características muy especiales, un clima hiperárido y abundancia de sales por la actividad volcánica de millones de años. En realidad, desde los 70 hay gente buscando microorganismos en la región y esta actividad se ha intensificado a partir del 2000”, indica Chong.

Agrega que la importancia de los microorganismos está por descubrirse, pero destaca su potencial para crear productos biotecnológicos, claves en el diseño de las misiones fuera de la Tierra y en la búsqueda del origen de la vida, entre otros.