Re-Inventar ambientalmente a las municipalidades de Chile

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Por Alejandro Navech, gerente general de Asociación Nacional de la Industria del Reciclaje (ANIR)


En el año 2017 el Bureau of International Recycling (BIR), en donde la Asociación Nacional de la Industria del Reciclaje (ANIR) es miembro activo, comenzó el impulso de instaurar el Día Mundial del Reciclaje. El BIR es la asociación del sector del reciclaje más grande en el ámbito internacional y que durante 70 años de trayectoria ha logrado agrupar a más de 760 empresas del sector y a 36 asociaciones nacionales en más de 70 países.

Alejandro Navech, gerente general de Anir.

Celebrar el Día Mundial del Reciclaje, en donde la basura o los residuos ya no deben verse como un concepto de pérdida sino como el séptimo recurso que impulsará la economía circular al recuperar un material y considerarlo materia prima a través del reciclaje, es de vital importancia para empoderar a la ciudadanía de la cultura del reciclaje.

Para lograr el reciclaje, por ejemplo, de los envases que los domicilios generan después de usar su contenido, requiere que las personas que viven en casas, departamentos, condominios, parcelas y similares separen en origen y entreguen estos materiales adecuadamente en contenedores o bolsas para que la recolección de ellos se realice en forma segregada y llegue directamente a las plantas de reciclaje del material que se especializan (vidrio, aluminio, cartón, tipos de plásticos, otros).

Lo anterior, es todo un desafío para las municipalidades pues han trabajado históricamente mediante un modelo único, concentrado y poco competitivo de recolección de basura y disposición en vertedero o rellenos sanitarios.

La municipalidades deberán re-inventarse y propongo que comiencen con la creación de una nueva Dirección de Medio Ambiente, separada e independiente de las decisiones operacionales de limpieza de calles, plazas o basura comunal que ha liderado Aseo y Ornato históricamente. Me imagino una nueva división que aproveche el valor de las materias primas que los gestores de pre-tratamiento y valorización desean obtener y así aumentar los recursos de las municipalidades para ser usados por ejemplo en educación ambiental a los ciudadanos.

Para ello, es muy importante licitar separadamente la recolección segregada, de la separación secundaria de necesitarse, de la venta de los productos recuperados y no tentarse con los servicios integrados ofrecidos por operadores que aparentemente muestran costos inferiores en el corto plazo pero en el largo plazo provocan monopolios, barreras de entrada y precios elevados. Es mucho mejor conocer los costos reales de cada segmento para elegir eficientemente y aumentar las alternativas de elección.

Es importante aprender de las experiencias que favorecen a los usuarios finales, y trasladar buenas prácticas, por ejemplo, los legislados en el mercado bancario o de telecomunicaciones con la prohibición de ventas atadas. Estas industrias debieron mostrar los costos reales para poder generar competencia y trasparentar los valores del costo del crédito versus el costo de los seguros o el costo del aparato celular del costo del plan de datos.

Trasladar esas buenas prácticas a las licitaciones de la nueva Dirección de Medio Ambiente de las municipalidades, sin duda provocará la aparición de nueva competencia por segmento a licitar y la introducción más acelerada de nueva tecnología con modelos de gestión más eficientes que podrían disminuir en más del 40% los residuos domiciliarios que son potencialmente reciclables y que se pierden en vertederos.

Lo importante es lograr un quiebre en la forma de pensar de las municipalidades para que comprendan que poseen materia prima que tiene un valor y las plantas de reciclaje quieren obtener.

Los municipios deben participar progresiva y obligatoriamente en la separación en origen y dejar los contratos de servicio de transporte de basura municipal domiciliaria tradicionales para introducir la libre competencia por el producto reciclable

Así los productos reciclables podrán ser retirados por otras empresas, ya sea recicladoras industriales, recicladoras de base u otras que tengan como objetivo la valorización.

Sin duda la educación y todos los esfuerzos para producir un cambio cultural en la ciudadanía serán vitales para lograr buenos resultados. El Departamento de Medio Ambiente deberá sembrar conciencia en las nuevas generaciones para que éstas mismas presencien el resultado en años posteriores.

Asimismo, se debe promover cambios esenciales en las normativas de construcción y ordenanzas municipales, pues serán la herramienta para permitir y facilitar el manejo de los residuos domiciliarios. Es una obligación fomentar futuras construcciones medioambientalmente amigables, las cuales cuenten por ejemplo con ductos segregados y salas de reciclaje.

Un desafío importantísimo es entender que este proceso debe ser gradual y que los resultados no serán inmediatos. Los objetivos deben fundarse en una visión de largo plazo, evitando que presiones burocráticas entorpezcan su avance. Probablemente no antes de dos décadas se presencie recién índices razonables de sustentabilidad y reciclaje.