Protección y restauración de bosque nativo para proteger y asegurar el suministro de agua en nuestras ciudades

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 Por Paloma Caro, coordinadora del Programa Paisajes Terrestres de WWF Chile.


Si le preguntáramos a un grupo de niños y niñas de dónde nace el agua, las respuestas seguramente se repartirían entre las nubes y la llave del baño o la cocina. La misma pregunta en adultos no obtendría una contestación muy diferente. Porque claro, todavía no es evidente para una gran mayoría que, como lo indica la FAO, los bosques proveen el 75% del agua dulce que se consume actualmente en el mundo.

Paloma Caro.

Esta estrecha conexión entre los ecosistemas boscosos y la provisión de agua aún no ha sido suficientemente visibilizada, a pesar del cúmulo de datos que la confirman. Por ejemplo, el 40% de las precipitaciones son causadas por evapotranspiración, un proceso en que las plantas liberan agua de vapor por sus hojas, por lo tanto la superficie de los bosques es clave.

En específico, los bosques entregan dos servicios ecosistémicos de gran valor para los seres humanos: tienen la cap­­­acidad de suministrar agua, dado que actúan como una verdadera esponja en el suelo, la cual puede retener líquido para períodos de menos lluvias. Por otro lado, proveen el servicio de filtración o purificación, limpiando las aguas antes que vuelvan a los ríos y lagos.

Ante esta evidencia, tenemos sin duda otro motivo más para protegerlos, sobre todo si no queremos llegar a enfrentar un “Día cero”, como el que se espera ocurra entre junio y julio de este año en Ciudad del Cabo, cuando los grifos queden secos y el acceso seguro al agua se vea en peligro para cada uno de los habitantes de la capital sudafricana.

Los beneficios de proteger lo que ya existe e incluso hacer que los espacios verdes sigan creciendo y extendiéndose más allá de su superficie actual, ya ha sido cuantificado en términos de su aporte hídrico. Un estudio (Lara, 2009), estimó que por cada 10% que se aumenta la cobertura de bosque nativo en el sur de Chile, el caudal de agua durante el verano crece en un 14%.

Los efectos positivos para la provisión hídrica ya están siendo aprovechados por diversas ciudades en el mundo. Un caso es Nueva York, que recibe casi 5 mil millones de litros diarios provenientes de bosques protegidos especialmente para ese objetivo, los que suman más de medio millón de hectáreas. En tanto, en Beijing se están restaurando bosques en las montañas alrededor de la ciudad, con el objetivo de limpiar y aumentar la cantidad de agua disponible.

Todos estos son efectos muy relevantes y cuyo impacto en términos económicos no debe ser soslayado, ya que, por ejemplo, se estima que en China la capacidad de almacenamiento de agua de los bosques, cuantificada en dinero, alcanza un billón de dólares, nada menos que el triple del valor de la madera que éstos poseen.

La experiencia internacional, por tanto, muestra que invertir en el bosque nativo, ya sea implementando planes de restauración ecológica, acciones que permitan ampliar su superficie o mejorar su manejo en zonas cercanas a cuencas y ciudades, tiene mucho sentido e incluso puede ser clave para la seguridad hídrica futura. Claramente es algo que Chile debiera considerar, sobre todo a la luz de los impactos que está teniendo el cambio climático.

A esto se suman los datos que muestran que destinar recursos a “Infraestructura verde” para aguas podría ser incluso menos oneroso que hacerlo en infraestructura gris tradicional. Esto ya impulsa una nueva tendencia, a la que se han sumado ciudades como Nueva York y Bogotá, entre otras, que están invirtiendo en conservación y restauración en lugar de hacerlo en nuevas plantas o infraestructuras para filtración.

Esta sinergia entre los árboles nativos y la provisión hídrica tiene un sinnúmero de aristas, las que serán abordadas en noviembre próximo en Valdivia, cuando se realice en la Universidad Austral (UACh) la Conferencia conjunta de Bosques y Agua (forestandwater2018.cl). En este evento se espera abordar los desafíos y oportunidades respecto a la interacción entre los bosques, el agua y la sociedad.