Problemas ambientales en Torres del Paine: ¿De quién es la responsabilidad?

En diciembre del 2017, la Contraloría Regional de Magallanes y de la Antártica Chilena emitió un informe donde se señala que algunas empresas a cargo de los refugios en el Parque Nacional Torres del Paine no han respetado los acuerdos establecidos, acompañado de la poca o nula fiscalización por parte de Conaf durante el año pasado. Dichas faltas tendrían consecuencias negativas en el cuidado y desarrollo de la biodiversidad de la Octava Maravilla del Mundo.

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Declarado por la Unesco como Reserva de la Biósfera, el Parque Nacional Torres del Paine (PNTP) es un lugar único. No sólo por su inmensa reserva de agua que involucra ríos, lagos y glaciares, sino también por sus imponentes montañas formadas hace 12.5 millones de  años atrás debido a la solidificación del magma.

Este lugar es hábitat de cientos de especies distintas, destacándose la presencia de ñandús, pumas, cóndores, huemules, chingues y zorros colorados. Además cuenta con 274 tipos de plantas, entre ellas el ñirre, la lenga y el coigüe, los cuales forman frondosos bosques a lo largo de todo el sector.

Según la ley 18.362, el objetivo de un parque nacional es preservar los ambientes naturales y asegurar la continuidad de los procesos evolutivos. La realización de actividades de recreación se permite siempre y cuando sean compatibles con esto. El PNTP recibe alrededor de 100.000 turistas al año, y este número está en constante crecimiento. Por ello, se hace necesaria la zonificación de las áreas silvestres protegidas, estableciendo zonas predeterminadas para ciertas actividades y otras zonas destinadas sólo para el uso de la vida silvestre.

“El Chileno” y “El Francés”: ¿zonas para la vida silvestre o para actividades humanas?

Estos límites existen. Sin embargo, la Contraloría Regional de Magallanes y de la Antártica Chilena acusó especialmente a la empresa Fantástico Sur, encargada de distintos servicios turísticos dentro del parque, de ocupar ilegalmente, y sin autorización del Ministerio de Bienes Nacionales, dos zonas de propiedad fiscal conocidas como “El Francés” y “El Chileno”, donde instalaron edificaciones de alojamiento, domos, instalaciones de servicio, alimentación y refugio para turistas.

Por su parte, desde Fantástico Sur, empresa perteneciente a la familia Kusanovic, se defienden afirmando que desde 1979, año en que compraron los terrenos, habían cercos que demarcaban que esos sitios eran de ellos. “Nosotros nunca hemos construido ni utilizado terrenos del parque nacional. Siempre hemos hecho todo en nuestra propiedad”, aclara Mauricio Kusanovic, vicepresidente de Fantástico Sur, añadiendo que el refugio “El Chileno” está construido hace más de 20 años y “El Francés” hace tres o cuatro años.

Al respecto, José Infante, investigador del Laboratorio Fauna Australis, explica que este tipo de construcciones en un área no autorizada generan un impacto negativo sobre la flora y principalmente sobre la fauna silvestre. “Además de la reducción directa del territorio y de los recursos alimenticios de los animales al poner una construcción encima, la sola presencia humana altera distintos procesos biológicos”, afirma.

Traro, taro o huarro.

El experto da el ejemplo del guanaco, que por causa del mayor flujo de personas, escapan de la zona o utilizan mayor tiempo de vigilancia que lo necesario, lo que significa más gasto energético. Esto, a su vez, deterioraría los recursos alimenticios del puma, obligados a buscar alimentos en zonas donde puede no encontrarlos. Es el mismo caso de otras especies como zorros, ñandúes, chingues o armadillos. “El aumento del flujo de personas en una zona reservada para la vida silvestre, dentro de un parque con alta demanda como es Torres del Paine, sería importante”, añade.

Desde la Contraloría regional solicitan gestionar la devolución de los terrenos y que sea compensada la cantidad de años que se han explotado dichos lugares, insistiendo que éstos son propiedad del Fisco. “Esto se resuelve en tribunales, que es la instancia jurídica más neutral”, concluye Kusanovic.

La directora regional de Conaf Magallanes y Antártica Chilena, Elisabeth Muñoz, señala que como institución no se pueden emitir comentarios al respecto al ser una demanda que está en curso. Sin embargo, sobre la falta de fiscalización de Conaf en este tema, afirma: “Si es que hubiesen faltas cometidas por parte de esta corporación, fueron en un tiempo pretérito, ya que esta administración en particular puede demostrar que se han hecho todas las investigaciones internas”.

Navegaciones en el lago Nordenskjöld

Además, en el informe también se señala que Conaf ha permitido a Fantástico Sur navegaciones en el lago Nordenskjöld, “el cual no se encontraría habilitado para esos fines y tampoco se encontraría inscrito en el registro nacional de turismo”. Según la empresa de los Kusanovic, hace tres años presentaron una Declaración de Impacto Ambiental para hacer un convenio con Conaf por el uso de lanchas en este lago. “El lago tenía una categoría que no permitía nada, entonces se hizo una ampliación del plan de manejo”, asegura el vicepresidente de Fantástico Sur.

Las lanchas de Fantástico Sur no sólo cumplirían el propósito de abastecer dos de sus refugios; “Los Cuernos” y “El Francés”, sino que también estas lanchas estarían disponibles para rescates de montaña, combatir incendios y abastecer el camping de Conaf: “El Italiano”. En general, son dos navegaciones por día y funcionan a bencina.

“La contraloría no está equivocada en que no se pueden usar lanchas. Lo que dicen es que se puede usar la navegación solamente para casos de emergencia. Sobre la logística, ésta tiene que estar consensuada y autorizada en cada momento en conjunto con Conaf”, cuenta la directora regional de Conaf. Con estos antecedentes, esta denuncia quedaría desestimada, sin perjuicio de los nuevos requerimientos que pudieran complementarla.

El investigador de Fauna Australis comenta que los lagos de este parque son ocupados por un número importante de aves acuáticas, tales como flamencos, cisnes o distintas especies de patos y gansos silvestres. “El uso de lanchas en estos lugares podría perjudicar la reproducción de las aves residentes. Estamos hablando de pimpollo, blanquillo, huala, caiquén, tagua, pato rana, etc., ocasionando que estas especies escapen de estas zonas, impidiéndoles alimentarse y anidar”, señala Infante, añadiendo que un parámetro a evaluar es si las rutas de las lanchas pasan por lugares donde podrían interferir a esta fauna.

Cabalgatas

Otro tema sensible para el medio ambiente es el uso de caballos para cabalgatas, servicio provisto por distintas empresas, entre ellas Explora S.A y Fantástico Sur. Sin embargo, los caballos no sólo están en el parque para efectos turísticos, sino también para abastecimiento de comidas y otros. A pesar de su importante función, éstos pueden tener efectos no deseados para el medio ambiente, como la dispersión de especies invasoras de plantas.

“Las invasiones biológicas son señaladas como uno de los componentes del Cambio Global, siendo un fenómeno que merece atención. En 2010, en el Journal of Sustainable Tourism, salió un artículo sobre la dispersión de plantas a través de los turistas, que mencionaba las heces de los caballos como un importante dispersor”, afirma Infante.

Esto se da porque los caballos pueden ser alimentados con especies exóticas y posteriormente dispersar sus semillas a través de las heces.  “El PNTP protege un número importante de especies de la ecorregión de los pastizales patagónicos, y ya en 2006 Erwin Domínguez, investigador del INIA, y colaboradores señalaban 85 especies de plantas introducidas en el parque, siendo 36% de ellas invasoras, y por lo mismo muy competitivas y perjudiciales hacia las plantas nativas”, añade el experto.

Coigüe, coihue o roble.

Esta es una de las razones por las que Conaf ha dejado el uso de caballos. “Hemos ido restringiendo el uso de caballos para nuestra logística, cosa que era muy usual al inicio, más que nada porque es una especie no nativa del lugar, y por lo tanto tratamos de restringirla lo más posible. Normalmente los hemos cambiado por camionetas”, manifiesta Muñoz.

La directora regional de la corporación agrega que en el caso de Fantástico Sur, al ser un privado dentro del parque, Conaf no tiene la facultad de restringir su uso de caballos ni de vacas, animales que hace poco poseían en el lugar. Distinto es el caso de Explora S.A, que al ser una concesión, esta empresa tiene un convenio con Conaf sobre las cabalgatas, donde se restringen o limitan ciertas cosas como la zona de pastoreo.

Sin embargo, en el mismo informe citado, se denuncia que Explora S.A cambió el sector de uso para pastoreo y que no se encontraron los documentos que hayan permitido dicho cambio. Desde Conaf afirman que la autorización fue otorgada en una administración anterior, de la que no se encontró registro escrito.

Mejor fiscalización para el medio ambiente

Todo lo anterior demuestra una falta de fiscalización, o a lo menos de coordinación, por parte Conaf, responsable de la preservación de Torres del Paine. “Lo expuesto denota una falta de control en relación con la oportunidad y conocimientos de las posibles infracciones, sanciones o prohibiciones que pudieron ser cursadas por otros organismos públicos a las empresas”, concluye la Contraloría.

No obstante, no todo es responsabilidad de dicha corporación. El sistema imperante, que involucra a privados, limita de cierta forma el poder del Estado en el parque nacional.  “El cuidado que tienen ciertas empresas no es el que nosotros quisiéramos ni el que se ve en las propiedades del parque que nosotros administramos”, expresa la directora regional de Conaf.

La única solución al momento es mejorar la fiscalización, de forma que se cumplan los acuerdos y se cuide así la biodiversidad y el medio ambiente. Conaf argumenta que para ello, el 2016 se creó un comité para las concesiones. Esto con el fin de que distintas entidades se involucren en la administración de los contratos de concesiones y haya un trabajo más directo en ese sentido.

El investigador de Fauna Australis precisa que si la perturbación se detiene, removiendo las nuevas construcciones, prohibiendo el uso de lanchas o fiscalizando el pastoreo en zonas no autorizadas, los daños pueden ser reversibles en el corto a mediano plazo, dado que la fauna y flora podrían volver a utilizar estas áreas de forma paulatina.

“Sin embargo, en el caso de ocasionar una invasión biológica o facilitar la dispersión de una especie exótica a lugares donde no se encontraba anteriormente dentro del parque, el daño puede ser irreversible, ya que el control de estas especies es extremadamente complicado”, puntualiza Infante.

El experto argumenta que Chile aún tiene la riqueza de poseer lugares con baja o nula perturbación, contando con bosques milenarios que no se encuentran ni en Europa ni en Estados Unidos. “Por eso debemos ser consecuentes con la normativa y muy rígidos en cuanto al cuidado de zonas restringidas dentro de nuestras Áreas Silvestres Protegidas”, concluye.