[Opinión Día Mundial del Agua] El reúso del agua nos mejora la calidad de vida

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Por Patricio A. Mártiz, gerente de Desarrollo ITECK y secretario general de Asociación Latinoamericana de Desalación y Reúso del Agua (Aladyr). (@patomartiz).

Hoy en día, Chile presenta altos índices de cobertura de sus servicios sanitarios,  con un nivel superior al 99% en distribución de agua potable, 97% de recolección de aguas servidas (alcantarillado), y por sobre el 95% de tratamiento de aguas residuales, todo ello en la zona urbana. Estos índices nos ubican levemente por debajo de Estados Unidos, Francia o Nueva Zelanda, es decir, con estándar de clase mundial.

Si bien, hemos alcanzado un alto nivel de desarrollo en materia de prestación de servicios públicos sanitarios, aún hay camino que recorrer para darle un reúso adecuado a las aguas residuales.

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Patricio A. Mártiz

En la zona central del país, en el caso de ciudades del interior, las aguas servidas son procesadas con tratamientos secundarios bacteriológicos, dejando su calidad apta para riego y uso industrial; en general son dispuestas en cauces naturales para su reúso.

No ocurre lo mismo en las ciudades costeras  donde, por regla general, las aguas servidas son dispuestas al mar mediante emisarios submarinos, aplicándoles previamente un tratamiento primario. Un caso especial se presenta en las regiones del norte de Chile en las que, a pesar de la escasez del recurso hídrico, existe un bajo nivel de reúso del agua.

Respecto de la calidad, a partir del agua residual, y aplicando técnicas efectivas, es posible obtener el agua “al gusto del cliente”. Un ejemplo de ello se ha dado en Singapur, donde el agua residual es procesada a una calidad tal que es apta para consumo humano; de hecho ya con un tratamiento secundario en base a bacterias (lodos activados), el agua posee una alto nivel de calidad para uso industrial y agrícola, y con tratamientos terciarios en base a membranas, como osmosis inversa o ultrafiltración, el agua llega a una calidad muy alta para uso en procesos industriales específicos.

Una gran ventaja que posee el tratamiento terciario  de las aguas servidas, posterior a su tratamiento primario y secundario,  frente a una desalación directa de agua de mar, es que la primera requiere de una cantidad menor de energía para ser procesada en comparación con el consumo energético que demanda  la desalación de agua de mar, que se traduce en un ahorro de  entre 70% y 80%.

En otras aplicaciones, hay casas y complejos de edificios habitacionales que están usando las aguas grises (provenientes de duchas, lavadoras y lavamanos), para regar jardines y prados. Estas iniciativas, con bajo nivel de inversión, permiten crear entornos agradables, controlar la temperatura de forma natural, e incluso agregarle valor comercial a sus viviendas.

En definitiva, el reúso del agua residual es un avance medioambiental potente. Nos permite bajar el estrés hídrico, disminuir la energía necesaria para producir agua de calidad (con menor quema de combustibles fósiles), hacer más abordable – con agua a precios más económicos- la mantención de plazas, parques y jardines, es decir, construir un mundo cada día más sustentable a la vez que mejoramos nuestra calidad de vida.