[Opinión Día Mundial de la Conciencia sobre el Ruido] La falta de conciencia nos enferma

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Por Antonio Marzzano, presidente del Colegio de Ingenieros en Acústica de Chile.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que 1100 millones de jóvenes de todo el mundo podrían estar en riesgo de sufrir pérdida de audición debido a prácticas auditivas perjudiciales. Más de 43 millones de personas de entre 12 y 35 años padecen una pérdida auditiva discapacitante debida a diferentes causas. De la población entre los 12 y 35 años de países de ingresos medianos y altos, casi el 50% están expuestos a niveles de ruido perjudiciales a consecuencia del uso de dispositivos de audio personales (dispositivos MP3 y teléfonos inteligentes). Del mismo modo, alrededor del 40% están expuestos a niveles de ruido potencialmente nocivos en clubes, discotecas, bares y lugares de ocio.

Santiago Marzzano
Antonio Marzzano.

El análisis de los datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de los Estados Unidos indica que, entre 1994 y 2006, la prevalencia de la pérdida de audición entre la población adolescente (de 12 a 19 años) aumentó considerablemente del 3,5% al 5,3%. Se prevé que esta prevalencia siga aumentando, dado que el número de personas que escuchan música con auriculares se incrementó en un 75% entre 1990 y 2005. En un informe de 2008 de la Comisión Europea se afirma que una proporción cada vez mayor de la población utiliza dispositivos de audio para uso personal. El mayor acceso a dispositivos de audio personales y el aumento de su uso para escuchar música van acompañados del hecho de que estos aparatos se utilizan a gran volumen y por periodos prolongados. Estos comportamientos de riesgo pueden dañar la capacidad de audición de forma permanente.

No obstante la información que se tiene en países desarrollados, en Chile poco de hace para evitar que nuestra población, y especialmente nuestros jóvenes, tomen conciencia de este tipo de agresor moderno que es EL RUIDO.

Hasta ahora se ha avanzado, no exento de dificultades, en el desarrollo de nuevas normas de regulación de niveles de ruido, especialmente a actividades industriales, artísticas, recreacionales, comerciales y similares (DS 38/11 del MMA) así como también en la regulación de las emisiones de algunas fuentes móviles relacionadas al transporte público de pasajeros (DS 29/17 del MTT) y de vehículos livianos, medianos y motocicletas (DS 7/15 MMA). No se puede dejar de mencionar las exigencias en aislamiento acústico que establece la Ordenanza General de Urbanismo y Construcción en paredes y lozas de una edificación habitacional aunque es sólo para sus estructuras internas, dejando fuera las fachadas.

Sin embargo, aún estamos muy al debe en la protección efectiva de la población ante estas normativas, dado que los mecanismos de fiscalización aún son muy precarios y en algunos casos no se fiscaliza. Esto sin duda impone al Estado un tremendo desafío de cómo implementar normas que efectivamente protejan a la comunidad, de modo preventivo y evitando situaciones de hecho. De lo contrario, será necesario que la comunidad esté debidamente informada y demande mayores  niveles de protección y así como exigir que las normas se cumplan por parte de todos los regulados. Es tarea de todos exigir, demandar, controlar y difundir esta temática que a todos nos afecta, de lo contrario seguiremos cada vez más enfermos sin que nos demos cuenta sino hasta que nuestra capacidad auditiva comience a aislarnos de todo cuanto apreciamos en nuestro entorno.