OMS asegura que cerca del 93% de los niños del mundo respira aire contaminado

Según su último informe, cerca de siete millones de personas mueren anualmente producto de la inhalación de partículas perjudiciales. Unas 600 mil de ellas son menores de 15 años.

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Un nuevo estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) reveló que un 93% de los niños del mundo respiran un aire que pone en riesgo su salud y desarrollo.

Según la investigación presentada este lunes en Ginebra, en los países ricos el aire sucio afecta a un 52% de los menores, mientras que en el resto de los Estados un 98% de los niños ve afectada su salud por la inhalación de partículas contaminantes.

De esta forma, el aire contaminado mata a cerca de siete millones de personas cada año a nivel global, unos 600.000 de ellas corresponden a menores de 15 años.

El estudio, dado a conocer por la experta en salud pública de la OMS, María Neira, destaca también que en torno a un 13% de los niños menores de cinco años fallecidos en 2016 a nivel mundial murieron de neumonía, un porcentaje superior a los que perdieron la vida debido a diarreas, malnutrición o enfermedades infecciosas.

“Las consecuencias pueden ser problemas de salud de por vida” Organización Mundial de la SaludLa amenaza existe incluso para los fetos, señala la organización, ya que las sustancias nocivas pueden llegar al bebé a través del sistema circulatorio de la madre. Esto podría dañar el ADN y alterar el crecimiento y el desarrollo de un sistema inmune fuerte, así como hacer especialmente propensos a alergias y asma a los niños. Además podría perjudicar el desarrollo del cerebro.

“Los niños respiran más rápido que los adultos, por lo que absorben más aire y más sustancias nocivas”, explica el estudio.

De la misma forma, los más pequeños están cerca del suelo donde se concentran más sustancias nocivas. También respiran más a menudo por la boca en lugar de por la nariz, por lo que las partículas dañinas penetran más fácilmente en el organismo.

“Las consecuencias pueden ser problemas de salud de por vida”, alertan los autores. “Los niños dependen de nosotros, de que los protejamos de la amenaza del aire contaminado”.

La OMS diferencia entre la contaminación del aire en el exterior y en espacios cerrados. A cielo abierto, la quema de combustibles fósiles o basura, las emisiones industriales, los incendios forestales y las erupciones volcánicas contaminan el aire. En los lugares cerrados lo hacen el humo del queroseno, el carbón, la basura orgánica o la madera que se utiliza para cocinar, calentar o alumbrar. Esto es especialmente dañino para los niños que, cuando son pequeños, pasan mucho tiempo dentro de las casas.

El estudio indica que para que la tendencia cambie también es necesaria una “energía más limpia” precisamente en los hogares. En total 3,8 millones de personas mueren anticipadamente en todo el mundo debido a la contaminación del aire en los hogares, una cifra superior a los fallecidos por malaria, tuberculosis y sida juntos, según el estudio.

La OMS publicó los datos en la víspera de una conferencia de las Naciones Unidas sobre el alcance de la contaminación del aire y cómo combatirla.