Nuestra relación con la Tierra

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Por Macarena Herrera, periodista de Codexverde.cl


Muchas veces el uso del término “sustentable” o “ecológico” se utiliza como una forma de marketing sin estar realmente ayudando al medio ambiente. Este fenómeno tiene nombre y se llama Greenwashing. Las empresas etiquetan sus productos aludiendo conceptos “verdes” sin hacer esfuerzos por disminuir el impacto de sus operaciones, o incluso invierten millones en campañas publicitarias cuando en realidad son altamente contaminantes.

Este es un método que varias compañías han adoptado para mejorar la percepción pública de una marca y lograr así una mayor participación de mercado. Según Unilever, empresa líder de consumo masivo, el 33% de los consumidores elige un producto sobre la base de su impacto social y ambiental.

Aprovechando esta nueva “conciencia verde” varias empresas han elegido el camino de mentir a sus compradores. Han decidido gastar millones en publicidad que no genera nada positivo al momento de analizar el impacto ambiental o social que el ejercicio de su producción pudiese tener sobre nuestro planeta o nuestras vidas.

Un ejemplo. La popular empresa sueca, H&M, se dice llamar sustentable con su campaña “Cerremos el Ciclo”, porque supuestamente aprovecha la ropa reciclada, pero al mismo tiempo, sus fábricas de producción vierten sustancias tóxicas en las aguas locales, impactan la vida marina y además explota a sus trabajadores y trabajadoras en India, Indonesia, Camboya y China. Claramente sus prácticas no son sustentables y no existe un real interés en que la sociedad tome conciencia del problema.

Babysec, otro ejemplo, dice “estar cuidando la naturaleza” en sus comerciales sin siquiera mencionar cómo supuestamente se materializa dicho cuidado. Al profundizar un poco más, nos damos cuenta que la mayoría de sus productos son pañales desechables, hechos a partir de celulosa y derivados del petróleo. Un pañal se tarda a lo menos 100 años en degradarse, pero la marca ni siquiera ofrece productos biodegradables.

El hecho de que las personas estén prefiriendo cada vez más este tipo de productos es, sin duda, algo positivo. No obstante, existe un profundo vacío en la comprensión del problema de fondo, un vacío que nace de la manipulación masiva y la desinformación. Vacío del que son responsables las grandes empresas, la publicidad, los medios de comunicación y la propia sociedad. Así, las personas aprenden a través de información adulterada en lugar de aprender a partir de la ciencia. No he visto ninguna publicidad señalando cuál es nuestra relación con el planeta y los seres vivos que la habitan. Si no entendemos esto, ¿cuál es el sentido de cuidarlo?

Ahora, el tema es cada vez más urgente y por ende, pienso que se debe abordar de otra manera. Es necesario que las instituciones públicas tomen las riendas y quiten este manejo de información a quienes no buscan más que vender. Es necesario que la ciencia impregne nuestros cerebros. No ya la religión, no ya la publicidad.

Para lograr un cambio real, es sumamente importante que entendamos nuestra verdadera relación con la Tierra y todos los organismos vivos que la habitan. ¿Por qué la mayoría de las personas desconoce que compartimos el 30% del genoma con las plantas? Esto es parte de nuestra evolución por selección natural. Charles Darwin presentó la evidencia en 1859 y aún así existe una necesidad humana de distanciarnos de ellos. ¿Acaso “nos crearon” separados del resto de los animales?, ¿acaso somos especiales en un universo infinito? Compartimos un ancestro común no sólo con los chimpancés, lobos y las mariposas… incluso con los árboles. La ciencia revela que toda la vida en la Tierra es una.

La evolución no es una opinión, es un hecho científico, y si todos entendiéramos esta realidad, actuaríamos diferente. Tal vez incluso nos respetaríamos más entre humanos. Hay personas que siguen negando nuestra naturaleza genética, y creo que es por eso que nos ha costado tanto entender que debemos cuidar nuestro hogar para subsistir. Ante esta ignorancia, la sustentabilidad cae en manos de las corporaciones y la Responsabilidad Social Empresarial sólo para seguir destruyendo las selvas, bosques, océanos y animales, y por lo tanto, a nosotros mismos.