La energía más limpia es la que no se consume

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Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM)

Reynaldo Cabezas Cifuentes, jefe de la Oficina de Ingeniería para la Sustentabilidad de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM) y miembro del Comité por la Sustentabilidad, Universidad de Chile.


Hoy en día hablar de eficiencia energética se relaciona bastante con cambiar la iluminación a LED, pero es mucho más que eso. La iluminación actualmente es uno de los consumos más bajo de energía en viviendas y edificios, según la Cámara Chilena de la Construcción. Si queremos reducir considerablemente la energía debemos enfocarnos en los procesos térmicos, principalmente en los procesos de climatización (ventilación y calefacción).

Reynaldo Cabezas Cifuentes.

Según la Agencia Internacional de Energía, mejorar la eficiencia del uso final sigue siendo el principal impulsor de las reducciones de CO2 para el sector energético (World Energy Outlook 2018). Esto nos indica dos puntos interesantes. El primero, una buena noticia porque en eficiencia energética todos podemos apoyar, ya que todos utilizamos energía en todas nuestras actividades. El segundo punto, un llamado de atención ya que significa que actualmente estamos derrochando bastante energía.

En la Universidad de Chile, a través de charlas y capacitaciones hemos detectado que los integrantes de su comunidad son ineficientes en el uso de la energía, pero no porque quieran serlo, si no porque desconoce cuánta energía consume en cada actividad que realizan. Por lo tanto, este es un indicador que nos lleva a enfocar nuestros esfuerzos en capacitar a toda la comunidad universitaria, estudiantes, funcionarios y académicos. Una de las principales ventajas de capacitar a la comunidad es que el ahorro no sólo se va a producir en la universidad, ya que al cambiar las costumbres de la comunidad estas se extienden a sus hogares, produciendo un beneficio de mayor alcance que se verán reflejadas además en una reducción del consumo energético, y en consecuencia en sus cuentas de energía.

Cuando a alguien le preguntan si sabe cuánta energía consume en su casa, la respuesta inmediata suele estar dirigida hacia el gasto energético efectivo, es decir, hacia la variable económica, dejando de lado otras dimensiones como el confort térmico (21º) y/o la satisfacción de sus necesidades, tales como cocción o conservación de alimentos, agua caliente sanitaria, por nombrar algunas. En así que, según la VII Encuesta de Presupuestos Familiares del Instituto Nacional de Estadística señala que, el segmento más pobre de la población gasta un porcentaje mayor de sus ingresos y aun así declaran pasar más frío en invierno, teniendo temperaturas bajo la temperatura saludable (16ºC). Además, la mayoría desconoce cuántos kWh gasta en realidad, incluso, suele asociarse solo al consumo de energía por electricidad, olvidando el consumo de combustibles fósiles como el gas, petróleo y bencina para el auto.

Un ejemplo claro de desconocimiento del consumo energético es preguntar si saben cuánta energía gastan por una ducha de cinco minutos. Para poder llevar esto a una unidad más entendible para la comunidad, se pregunta cuántas horas podría tener encendida una ampolleta LED de nueve Watt, si le pasara la energía que utilizó para calentar el agua en una ducha de cinco minutos. Cuando se realiza el cálculo y conocen que el resultado es el equivalente a 260 horas de esa ampolleta encendidas (este valor puede variar según el tipo de ducha, la potencia del calefón, y otras variables), se sorprenden, ya que en muchos casos no suelen ducharse, visualizando el derroche de energía que están teniendo.

En la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile (FCFM), se entiende que la energía más limpia es la que no se consume, por lo tanto, además de capacitar en ese sentido se han implementado proyectos de ahorro energético, principalmente eléctricos, ya que cerca del 95% de nuestro consumo energético es eléctrico. Además, se han realizado proyectos de recambio de luminaria a LED, gestión de las temperaturas de climatización, gestión de iluminación a través de sensores y canales horarios. Asimismo, se instaló una planta solar fotovoltaica de 15 kW de potencia.

Los principales desafíos que tenemos para los siguientes años en eficiencia energética es aprovechar el calor residual de ciertos equipos y evaluar opciones de climatización geotérmica de baja entalpía. Estos desafíos no solo pueden ser alcanzados por la FCFM o la Universidad de Chile, sino también en otras facultades y universidades del país. Uno de nuestros mayores gastos se debe a climatizar las salas de servidores, este sistema de climatización funciona 24 horas, siete días a la semana, durante los 365 días del año. Todo el calor generado se podría aprovechar para el sistema de climatización o para generar agua caliente. En esto nos encontramos hoy en día trabajando.

La eficiencia energética es un factor fundamental para que las universidades del país lleguen a ser carbono neutral lo antes posible. Creemos que es importante que toda la comunidad trabaje para reducir el consumo, por esta razón nuestras fuerzas están en capacitar en conjunto a implementar proyectos con tecnologías más eficientes.