La Electromovilidad: Beneficios limitados sin una matriz energética limpia

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Por Darío Morales, director de Estudios de ACERA AG.


Un antiguo refrán dice: “lo obvio por sabido se calla, y por callado se olvida”.

Darío Morales.

A raíz de la última fecha de la Fórmula E, llevada a cabo en Santiago a comienzos de febrero, mucho se ha dicho sobre los beneficios de la movilidad eléctrica, pero poco se refuerza que para que Chile aproveche al máximo estos beneficios, es fundamental contar con una matriz eléctrica limpia.

Un estudio realizado por el International Council on Clean Transportation (ICCT) sobre las emisiones durante el ciclo de vida de un auto eléctrico, afirma que con el mix eléctrico que
hoy tiene Europa, un vehículo eléctrico reduce las emisiones en un 30% con respecto al auto a combustión más eficiente y en un 50% con respecto al auto a combustión promedio que circula por ese continente.

Lo interesante es que el estudio, además, descompone los aportes de emisiones durante las etapas de fabricación y de operación de cada tecnología. Si bien se afirma que durante el proceso de fabricación de un auto eléctrico éstas son mayores a las de un auto convencional, es claro que por concepto de operación son menores. Sin embargo, no hay que olvidar que estas últimas dependen casi exclusivamente del factor de emisión de la electricidad que lo alimenta. Según este estudio, al compararlo con un auto convencional, uno eléctrico puede reducir las emisiones en un rango que va “desde un 28% hasta un 72% dependiendo del mix de generación eléctrica local”.

Algo similar se expone en el artículo escrito por investigadores de la Universidad de Tsinghua en China y el Argonne National Laboratory en EEUU (Hong Huo, et al.), publicado por la revista científica Astmospheric Environment en 2015. La hipótesis del artículo es que, dado que el auto eléctrico disminuye la demanda de combustibles fósiles, pero aumenta la demanda por energía eléctrica, los beneficios ambientales netos de la
electromovilidad dependerán principalmente de la composición de la matriz eléctrica. Clave no olvidar.

“Los vehículos eléctricos operando en regiones donde el carbón domina el mix energético, podrían incluso aumentar las emisiones o en el mejor de los casos limitar fuertemente sus
beneficios”. De igual forma exponen que “en lugares donde un auto elécrtrico sea cargado con un 80% de electricidad renovable, podrían reducir los gases de efecto invernadero en
más de un 85%, disminuir el SO2 y NOx en más de un 75% y el material particulado en más de un 40%”.

En definitiva, no cabe duda de que debemos caminar hacia la movilidad eléctrica, pero no hay que olvidar que ésta no es un fin por sí misma, sino más bien una herramienta para que Chile pueda avanzar en el camino del desarrollo sustentable, y para lo anterior es un requisito fundamental contar con un suministro eléctrico limpio. Otro desafío para alcanzar un Chile 100% Renovable.