Gobierno plantea aumentar presupuesto para concurso de mejoramiento de suelos agrícolas

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Si antes de la catástrofe de los incendios los suelos apropiados para el cultivo ya eran considerados un recurso escaso, con el incontrolable paso del fuego por los predios el problema evidentemente se está agudizando.

Y si a esto se suman las pérdidas que el siniestro ha provocado al sector, las actuales herramientas de apoyo financiero que maneja el Estado para la recuperación de estos mismos jugarán un rol clave, sobre todo en el caso de los pequeños agricultores.

Respecto a la implementación de medidas adicionales por la emergencia, en Indap señalan que “estamos en comunicación con el Ministerio de Agricultura para analizar las medidas que serán incorporadas”.

Por el momento, la opción disponible es el  (SIRSD-S), el cual es coordinado por la Subsecretaría de Agricultura, pero ejecutado por el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) y el Instituto de Desarrollo Agropecuario (Indap).

El diseño y asignación de los concursos son similares entre ambos organismos, pero mientras Indap se focaliza en pequeños propietarios agrícolas, el SAG atiende a medianos y grandes propietarios, aunque también trabaja con pequeños agricultores que no cumplan con todos los requisitos.

En total, para 2017 se cuenta con un presupuesto de $ 31.941 millones, lo que permitiría cubrir una superficie cercana a las 160 mil hectáreas.

César Rodríguez, jefe de la División de Fomento de Indap, advierte que a raíz del desastre este año “debiera existir un aumento en las postulaciones, debido a que este programa cofinancia prácticas que van en beneficio directo de la recuperación del potencial productivo de los suelos degradados”.

Por otra parte, agrega, “se estima que puede aumentar más la demanda porque se están proponiendo modificaciones a las especificaciones técnicas contenidas en la tabla de costos del programa, en prácticas que son pertinentes frente a suelos afectados por incendios y que requieren una mayor flexibilidad. Esto, para que efectivamente puedan ser utilizadas por los agricultores afectados por esta catástrofe, como por ejemplo, cercos, rotación de cultivos, entre otros”.

Respecto a si se priorizará a los agricultores afectados por los incendios, Rodríguez señala que “cuando existe una Declaración de Emergencia Agrícola o Zona de Catástrofe los incentivos del programa SIRSD-S se pueden otorgar directamente a quienes tengan la calidad de pequeños productores agrícolas”.

Para ello, se realizarán llamados de postulación y a quienes cumplan con los requisitos tanto administrativos como técnicos, y existiendo presupuesto disponible, se les adjudica el incentivo. “Esta modalidad de asignación es mucho más rápida porque no requiere que se finalice el periodo de postulación para poder sancionar sino que se va resolviendo en la medida que las postulaciones sean aprobadas”, asegura.

Agrega que las Direcciones Regionales además pueden realizar convocatorias focalizadas, por ejemplo, por provincia, comuna, entre otros. “Esta facultad permite colocar los recursos efectivamente donde se requieren”, dice.

Entre los manejos o subprogramas que financia la iniciativa están a) la fertilización; b) incorporación de elementos químicos esenciales como azufre, potasio y calcio y de sustancias para reducir la acidez; c) establecimiento de una cubierta vegetal en suelos descubiertos; d) el empleo de métodos para evitar la erosión y favorecer la conservación; e) y la limpieza o eliminación de impedimentos físicos, piedras, troncos muertos y matorrales sin valor forrajero que terminan afectando el rendimiento de praderas.

Todos dichos manejos están en relación con los daños que genera el fuego en los suelos. Entre los más alarmantes están el cambio de pH de la superficie del suelo, el cual se vuelve muy ácido, lo que es limitante para la disposición de los nutrientes para las plantas.

Con el fuego también se reduce de forma severa el volumen y la diversidad de los microorganismos que alojan en el suelo, y que cumplen funciones primordiales para los cultivos, como fertilización, conservación de la humedad, entre otros. Junto con esto, nutrientes como el nitrógeno (N) y el azufre (S) son volatilizados por la acción del calor.

La quema de pastos, asimismo, ocasiona la pérdida de cubierta vegetal, lo que entre otras cosas aumenta la erosión del suelo y la sedimentación.

Postulantes pueden ser pequeños y medianos productores

El objetivo del programa es recuperar el potencial productivo de los suelos agropecuarios degradados, junto con mantener los niveles de mejoramiento alcanzado.

La degradación de los suelos se puede dar en tres niveles: aspecto físico (erosión), químicos (déficit de nutrientes, acidez, salinidad, otros) y biológicos del suelo (pérdida de la biodiversidad por deficiencias de materia orgánica).

En el caso de los recursos manejados por Indap, que en total son $20 mil 496 millones —64% del fondo total— pueden postular agricultores con menos de 12 hectáreas de riego básico y menos de 3.500 UF en activos (equivalentes a $79 millones)y deben vivir de la explotación agrícola.

El SAG, por otra parte, administra los $11 mil 445 millones restantes, repartiéndose entre pequeños productores, (con ingresos bajo las 2.400 UF que no sean usuarios Indap), medianos(con ventas entre 2.400 UF y 25.000 UF anuales) y grandes (con ganancias mayores a las 25.000 UF).

Se financia entre el 50% y el 90% de los proyectos

Los recursos del programa se entregan de manera descentralizada, donde un comité técnico regional dirigido por cada Seremi de Agricultura —e integrado por los directores regionales del SAG o del Indap junto a representantes del sector público y del privado— diseña los concursos y los evalúa individualmente.

Quienes resultan beneficiados con el programa, reciben recursos estatales para cofinanciar entre el 50% y el 90% de los costos netos que comprendan los insumos, labores y asesorías técnicas requeridas para implementar cada uno de los subprogramas. Por eso es importante que antes de postular los agricultores revisen cuál de ellos se ajusta mejor a sus necesidades.

El sistema financia proyectos de manejo por un máximo de 160 UTM si son anuales, 270 UTM si duran entre dos y tres años y 320 UTM si demoran entre cuatro y cinco años. La repartición de los dineros también dependerá del tamaño de los postulantes. Un usuario de Indap o un pequeño productor atendido por el SAG pueden recibir el tope máximo del financiamiento, uno mediano máximo el 70%, y uno grande el 50%.

Requisitos para postular

Las postulaciones, que también se ejecutan de forma descentralizada, tienen que entregarse en las agencias de área de Indap o en las distintas direcciones regionales, dentro de los plazos establecidos por cada región en sus correspondientes llamados a concursos públicos.

Las fechas y plazos para postular son publicados en diarios de circulación regional y como en la página web de Indap y el SAG.

Respecto a la documentación y requisitos que los postulantes deben presentar está un plan de manejo y un informe técnico —es decir un programa de mejoramiento sólido— el que deberá ser aprobado por Indap o el SAG, según corresponda. El plan de manejo diseñado debe describir en detalle las actividades que se realizarán en el predio, la superficie en que se llevarán a cabo y los plazos de ejecución.

Dichos documentos tienen que estar elaborados por un especialista acreditado, quien asumirá la responsabilidad del contenido técnico explicitado, con el fin de resguardar la sustentabilidad medioambiental del suelo como recurso. Indap el SAG tienen un listado con las hojas de vida de cada operador, las cuales pueden ser solicitadas por el productor para elegir informados.

Además, ya que el máximo de bonificación es 90% del costo del proyecto, el agricultor deberá ser capaz de financiar el total de lo que no sea cubierto por la ayuda económica entregada por el programa, ya sea con recursos propios, créditos entregados por Indap o terceros.

Finalmente, debe entregar una Declaración Jurada Simple, de acuerdo a lo indicado en el numeral 6, del Artículo 18ª, del D.S. 59/2010, que fija el Reglamento de la Ley Nº 20.412, que establece el Sistema de Incentivos para la Sustentabilidad Agroambiental de los Suelos Agropecuarios.

Fuente: El Mercurio