Expertos advierten urgencia de proyecto de carretera hídrica para enfrentar la sequía

Iniciativa debería extenderse desde la región del Biobío hasta la de Atacama, con el objetivo de mejorar la gestión del recurso generando beneficios para la agricultura y la minería.

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Mejorar la gestión del recurso hídrico en Chile con urgencia, es el llamado de los expertos, de cara a mejorar la competitividad del país. Una de las alternativas que surge como solución es la carretera hídrica, iniciativa que supone el traslado de agua desde el sur a las regiones del norte, que enfrentan la sequía como consecuencia del cambio climático.

José Asencio, experto en hidrogeología, economía y planificación minera de la Universidad de Santiago, señala que el impacto de un proyecto de este tipo beneficiaría a la agricultura, aprovechando hectáreas que hoy son subutilizadas, y a la minería, abaratando los costos operacionales, pues actualmente varias utilizan agua de mar, que implica una inversión mayor debido al proceso de desalinización.

“En el caso de la minería, la construcción de una carretera hídrica es más ventajosa que otras opciones. El uso de agua de mar implica un alto consumo de energía eléctrica, por ende es más costoso y menos sustentable”, comenta.

El académico explica que una infraestructura como ésta debería extenderse desde la Región de Atacama hasta el Biobío y recuperar el agua desde las desembocaduras de los ríos, rescatando entre 20% a 25% del caudal. “Esto evitaría un impacto ambiental negativo en las zonas desde donde se extrae el agua, pues ésta ya ha realizado su recorrido y ha sido aprovechada”, dice.

Respecto al traslado de agua de una zona a otra, la Secretaria Ejecutiva de la Comisión Nacional de Riego (CNR), María Loreto Mery, señala que “no hay duda de que el país presenta una distribución asimétrica de los recursos hídricos, lo que plantea una serie de desafíos, como la disponibilidad de derechos de agua en manos de privados, potenciales impactos ambientales, un diseño y construcción que se haga cargo de nuestra geografía y el costo de inversión y operación que esto significa”.

Afirma que enfrentar los efectos del cambio climático, no implica una sola solución, por el contrario, requiere iniciativas integrales que consideren las distintas dimensiones del problema, especialmente al sector agrícola.

En 2013 representantes de la CNR viajaron a Arizona, EEUU para conocer las soluciones que ese estado implementa para enfrentar la sequía –como el Central Arizona Project (CAP), carretera hídrica que se comenzó a construir en 1973- hoy, la entidad tiene otros enfoques para enfrentar el problema.

“Entre los ejes está el desarrollo de infraestructura de acumulación y regulación para mejorar la seguridad hídrica; mejorar la gestión del agua, capacitando a agricultores, directivos y consultores; y el mejoramiento de la eficiencia a través de la bonificación entregada a regantes y organizaciones de usuarios de agua del país”, señala Mery.

La oportunidad del agro

Maximiano Letelier, director ejecutivo de la Corporación Reguemos Chile, expresa que el nivel de urgencia de una carretera hídrica está dado para proteger el patrimonio agrícola del país, equivalente a US$ 16 mil millones en exportaciones, siendo amenazado constantemente por la sequía.

“Chile necesita generar iniciativas de esta envergadura para dar el salto al desarrollo. La minería no tiene grandes proyectos en los próximos 20 años, mientras que el sector agrícola tiene un gran potencial de crecimiento”, afirma.

Desde hace dos años, la corporación liderada por el empresario Juan Sutil, está trabajando en un proyecto de carretera hídrica de la Región de Atacama hasta el Biobío, el que tendría un costo de US$ 20.000 millones, y que busca abastecer de agua a un millón de hectáreas, que hoy no están siendo aprovechadas.

El proyecto será presentado por tramos al Ministerio de Obras Públicas, con el objetivo de que la entidad lo declare de interés público. El primer tramo se expondrá en ocho meses y abarca desde el Biobío hasta Convento Viejo, en la sexta región.

“Se trata de una iniciativa privada de obra pública, que busca sacar el 10% del caudal de las regiones más al sur, durante el invierno. Podría poner en valor el millón de hectáreas, generando un beneficio a la agricultura”, plantea Letelier.