Empresa que gatilló el fin de la salmonicultura en EE.UU. opera en cercanías de la Laguna San Rafael

“Nos parece preocupante que una compañía que ha tenido gravísimos problemas relacionados con fugas de salmones y mantención de sus equipos opere en uno de los lugares más hermosos y queridos del país. Es una bomba de tiempo que lo le pasó a esta empresa en Estados Unidos, y que ha sellado el fin de la salmonicultura en el Estado de Washington, el mayor productor de salmones en el país del norte, se repita ahora en los alrededores de la Laguna San Rafael”, señaló Estefanía González, coordinadora de océanos de Greenpeace.

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Greenpeace calificó como “una verdadera bomba de tiempo” la operación de la empresa salmonera Cooke Aquaculture en las cercanías de la Laguna San Rafael.

Cooke Aquaculture no es una empresa cualquiera, sino que ha sido la protagonista de una de las decisiones ambientales más duras de los últimos años en Estados Unidos. Una controversia a fines de la semana pasada tuvo un capítulo definitivo después de que el gobernador de Washington, Jay Inslee, firmara la resolución que determina el fin de la producción de salmón del Atlántico y de otras especies no nativas el año 2022. Cooke Aquaculture es la única compañía que opera en Washington, el mayor Estado productor de salmones de Estados Unidos.

¿Las razones de la histórica decisión que es mirada con atención por la industria chilena? Debido a los severos impactos ambientales que ha generado las operaciones de Cooke Aquaculture en los mares de Washington en las últimas décadas. Una serie de falencias en la mantención de sus jaulas que terminó a fines del año pasado con la fuga de más de 260.000 salmones.

“En Chile, la empresa causante del próximo fin de la salmonicultura en Washington opera con 18 concesiones en el fiordo Cupquelán, apenas a 34 kilómetros de la Laguna San Rafael. Nos parece preocupante que una compañía que ha tenido gravísimos problemas relacionados con fugas de salmones y mantención de sus equipos opere en uno de los lugares más hermosos y queridos del país. Es una bomba de tiempo que lo les pasó en Estados Unidos se repita ahora en los alrededores de San Rafael”, señaló Estefanía González, coordinadora de océanos de Greenpeace.