El estudio más completo en su tipo confirma nexo entre cambio climático, guerra y migración

La investigación analizó datos sobre sequías, muertes en combate, origen étnico y sistemas políticos, que luego se combinaron con información geográfica sobre flujos de refugiados.

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El estudio más completo realizado para evaluar el vínculo entre el cambio climático, la guerra y la migración confirmó que el calentamiento del planeta alimenta conflictos que conducen a más refugiados.

Las conclusiones dadas a conocer el miércoles en una publicación científica subrayan los niveles crecientes de ansiedad que el calentamiento global genera a los líderes mundiales. Los asistentes al Foro Económico Mundial de este año en Davos, Suiza, señalaron que la incapacidad de adaptarse al aumento de las temperaturas es el mayor riesgo global. Un informe del Pentágono publicado el martes en Washington advirtió que el aumento del nivel de los mares y la mayor frecuencia de los incendios forestales son una amenaza contra la seguridad de Estados Unidos.

El estudio “Clima, conflictos y migración forzada”, publicado en Global Environmental Change de Elsevier, analizó amplios conjuntos de datos sobre sequías, muertes en combate, origen étnico y sistemas políticos, que luego se combinaron con información geográfica sobre flujos de refugiados. Los investigadores descubrieron que el deterioro de las condiciones climáticas desempeñó un “papel significativo desde el punto de vista estadístico” en las recientes oleadas de migrantes que huyeron de conflictos en Medio Oriente.

La investigación refuerza advertencias anteriores de agencias de defensa e inteligencia de que el cambio climático podría desencadenar más conflictos, suficientemente graves como para desarraigar poblaciones.

Si bien el fenómeno no siempre conducirá a un conflicto armado, las condiciones regionales en Medio Oriente en 2010 fueron las apropiadas para alimentar una espiral de violencia. De acuerdo con Raya Muttarak, uno de los coautores del estudio de la University of East Anglia del Reino Unido, la migración resultante de esas fisuras se extendió de Siria a Sudán.

“Se necesita una tormenta perfecta”, señaló Muttarak, y agregó que las condiciones políticas juegan un papel preponderante. “Si es (un gobierno) demasiado autoritario o demasiado democrático, los resultados son diferentes”.

Los otros autores del estudio, que trabajan en instituciones de Austria y China, brindaron consejos tangibles dirigidos a líderes mundiales que buscan frenar el flujo de refugiados que huyen de conflictos.

Las políticas para “mejorar la capacidad de adaptación a fin de enfrentar los efectos del cambio climático en las economías en desarrollo pueden brindar beneficios adicionales al reducir la probabilidad de conflictos y migración forzada”, escribieron.