Eficiencia hídrica ante un recurso limitado

La eficiencia hídrica significa hacer más y mejor con menos, algo sumamente necesario para los años próximos, ya que según Water Resources Group, sin mejoras en la eficiencia, la demanda mundial de agua superará los suministros actualmente accesibles en un 40% para el año 2030.

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Actualmente, utilizar este recurso de forma eficiente es un desafío al que muchos países están apuntado, incluido el nuestro. Sin embargo, ocupar la menor cantidad de agua tanto en el cotidiano como en los procesos productivos del sector industrial y agropecuario, requiere un cambio en el hábito de las personas, como también en el modelo de producción y consumo que rige hoy en día.

“Cuesta imaginar un recurso más crítico para efectos de la sustentabilidad en una población o en una industria. La eficiencia hídrica es una obligación actualmente a todo nivel”, enfatizó Juan Ladrón de Guevara, director ejecutivo de la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático (ASCC).

En un escenario de cambio climático, con condiciones de sequía cada vez más evidentes en todo el mundo, se requiere innovación e incorporación de tecnologías más sustentables. Por ejemplo el riego eficiente, tomando en cuenta que la agricultura utiliza más del 80% del agua potable en Chile.

La sustentabilidad y la eficiencia hídrica son dos conceptos que deben ir unidos con el fin de evitar que la falta de este recurso finito sea un freno para un desarrollo social razonable. En ese sentido, el director ejecutivo de la ASCC recalca que es importante tomar conciencia de que el agua es limitada.

“Podemos tener mucha eficiencia, pero si seguimos aumentando el consumo puede que enfrentemos situaciones críticas en el largo plazo por muy eficiente que seamos. La eficiencia es la base de la gestión hídrica, pero no es suficiente”, afirma. Dentro de ese marco, es importante que se sepan cuáles son los balances totales de agua en las cuencas hidrográficas.

Acción en Chile

La ASCC está implementando Acuerdos Voluntarios de Gestión de Cuencas, los cuales buscan que el conjunto de actores de una cuenca implementen acciones de eficiencia y empiecen a trabajar coordinadamente para gestionar los acuíferos, de manera de conocer cuáles son sus limites y poder integrar esa variable en su modelo de negocios y en las decisiones que se tomen.

En tanto, la ASCC está trabajando  en las cuencas del Maipo-Clarillo, El Yali, Vichuquén, río Picoiquén, en la cabecera del río Valdivia y en el territorio de Ránquil en la cuenca del Valle de Itata, en donde hay problemas de escasez hídrica.