COP-23 desde la perspectiva de los negociadores chilenos

Entre el 6 y 17 de noviembre se realizó la conferencia de las Naciones Unidas sobre el cambio climático de este año (COP-23). Bonn, Alemania, fue la ciudad que recibió a cerca de 25.000 personas de unos 200 países que buscaban impulsar las metas del Acuerdo de París y avanzar con las directrices para aplicarlo. Los negociadores nacionales afirman que el resultado para Chile fue positivo.

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La cumbre de este año comenzó con un llamado para que se mantengan las rutas y metas del Acuerdo de París (COP-21). Así, en las dos semanas de diálogo se aclararon los primeros avances de los países para llegar a cambios concretos y lograr el objetivo acordado: que el aumento de la temperatura media mundial esté por debajo de los 2ºC y lo más cercano a 1,5ºC para el año 2100.

En la COP-21 se definieron objetivos y se negoció una estructura de lo que sería el documento guía de las naciones para avanzar contra el cambio climático: el Libro de Reglas. Así, el índice quedó definido. Este año, los resultados a los que se llegaron en la COP-23 estuvieron dentro de las expectativas. Se avanzó en el propósito, que era tener un documento con el contenido general para empezar a negociar. “En la COP de Bonn se logró avanzar más allá de los títulos y obtener subtítulos”, explica Felipe Osses, negociador de la División Cambio Climático del Ministerio de Medio Ambiente.

En ese sentido, los resultados para Chile también fueron positivos. Las posiciones de nuestro país siguen en la mesa y no se ha perdido nada de fondo. “Pero antes de la próxima COP es probable que ya se tenga que negociar el contenido y ahí la cosa se pone más delicada”, señala Osses. Julio Cordano, jefe del Departamento Cambio Climático y Desarrollo Sostenible del Ministerio de Relaciones Exteriores, añade: “Todos salimos contentos de la cumbre porque finalmente logramos una cosa que, si bien es procedimental, de alguna forma ordena la discusión”.

Aumentar la ambición

Este año las emisiones mundiales de CO2 volvieron a subir luego de mantenerse estables durante tres años consecutivos. Los científicos atribuyeron esta alza a China, por el aumento de su producción industrial y el menor uso de la generación hidroeléctrica a causa de la sequía. “Por esta razón se generó el diálogo para aumentar la ambición de los países”, afirma Jacqueline Espinoza, encargada de Cambio Climático de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias del Ministerio de Agricultura. Por el momento, con el actual compromiso de las partes, estaríamos llegando a los 3ºC aproximadamente.

Además, en la cumbre de París se determinó que las Contribuciones Nacionales Determinadas de las partes, NDC por sus siglas en inglés, se deben actualizar cada cinco años. En consecuencia, Chile tiene la tarea entre 2017 y 2020 de modificar su NDC y los expertos ven ahí una conveniencia. “Es una oportunidad para aumentar la ambición en todos los pilares. Una oportunidad para sacarle mejor provecho a este compromiso internacional”, sostiene Cordano.

Resultados

De la cumbre nació el diseño del Diálogo de Tanaloa, donde los estados deberán rendir cuentas en la próxima cumbre de cómo aumentarán la ambición de sus compromisos para reducir las emisiones. “Ya sabemos que ese diálogo le dirá a los países que necesitamos mayor ambición”, asegura Osses.

Si bien durante la COP-21 los esfuerzos se enfocaron netamente a la mitigación, en la edición de este año se fue un poco más allá y se discutió sobre el financiamiento, es decir, el modelo financiero de los países para avanzar en la acción climática. Otro gran hito fue en agricultura, donde luego de 10 años de discusión, se logró el acuerdo de un programa de trabajo para la implementación de cinco puntos determinados en las negociaciones anteriores. “Tiene que ver directamente con lo que nosotros como países mandamos, que eran nuestras prioridades en agricultura. Eso es lo que se va a empezar a gestionar ahora para armar el programa de trabajo”, declara Espinoza.

Esta fue la primera conferencia luego de que Estados Unidos manifestara su retiro del Acuerdo de París. Sin embargo, a nivel de negociaciones no hubo grandes cambios. Es más, según los expertos, la gran potencia norteamericana tuvo un papel bastante constructivo. “Fue menos activo que antes pero cuando intervino fue siempre tratando de mantener lo que se había logrado bajo la administración de Obama”, afirma Osses. Entre otras cosas, EE.UU intentó que los grandes emisores en desarrollo, tales como China o India, avanzaran en acción climática con una posición de trato diferenciado entre países, algo que se eliminó en la cumbre de París.

Chile Activo

Hay ciertos aspectos en donde Chile destacó, por ejemplo, en transparencia. Nuestro país tuvo el propósito de defender ciertos temas sobre la claridad y honestidad de las naciones al informar sobre sus pasos contra el cambio climático. “Por eso estamos intentando ser lo más ambiciosos en términos de cómo reportan los países su acción climática. Ahí hemos sido bastante activos”, asegura Osses. Además, en esta instancia, Chile ha dado particular importancia a los mecanismos de precio del carbono. “Chile históricamente ha estado vinculado a esto. Es un tema que no saldrá de la mesa y de seguro irá intensificándose”, asegura Cordano.

Otra temática donde hemos destacado es en la protección de los océanos. La convención reconoce dos ecosistemas que absorben carbono de la atmósfera. Por un lado están los bosques y por otro están los océanos. A pesar de que en la cumbre los bosques han tenido un desarrollo claro y avanzado, los océanos no han sido objeto de la misma atención. Fue en la COP-23 donde Chile se asoció a algunos países que presentan la misma preocupación, como Fiji, el país que presidió la edición 2017. El objetivo de la asociación, llamada “Clean Seas”, es relevar este tema y lograr que los océanos sean parte de la acción climática.

El océano captura carbono, pero al mismo tiempo sufre las consecuencias de esa función. “Se ven importantes cambios en el contenido de oxigeno del mar, afectando a poblaciones de peces y ecosistemas. También aumenta el pH, dañando las capacidades de los moluscos y los corales”, afirma Cordano. No obstante, aún no hay guías ni entendimientos de cómo las naciones pueden hacer frente a estas consecuencias y Chile, junto a otros 39 países, es uno de los propulsores para lograr disminuir los niveles de contaminación en el mar.

Por el momento, los expertos concuerdan en que las políticas de Chile son suficientes. El Estado tiene el desafío declarado de llegar al 90% de energías renovables para el 2050, la energía solar en Chile ha crecido 190 veces en cuatro años y hay bastante interés por la electromovilidad. “Las propuestas son muy ambiciosas a nivel regional y mundial. Estamos bien encaminados”, señala Osses. El experto recalca que nuestra ambición irá incrementando cada cinco años con las actualizaciones de las NDC.

Críticas

La organización de la COP-23 siguió el concepto de “una conferencia, dos zonas”. En primera instancia estaba la zona Bula, donde los gobiernos mantuvieron sus conversaciones para llegar a la negociación. La otra zona, llamada Bonn, era donde se centraban las conferencias, mesas redondas y exposiciones. Aquí, tanto agentes gubernamentales como no gubernamentales, mostraban sus distintas experiencias y oportunidades. “Chile ya tiene una participación activa en el tema que más nos interesa, que es el de las negociaciones, pero tenemos el desafío de ver cómo participamos activamente en ese segundo espacio”, manifiesta Cordano, agregando que hubo presencia chilena, pero hace falta tener más.

Otra crítica constructiva es el tema de los actores no estatales, quienes casi no tienen participación y si la tienen, es muy poca. “Hay temas en los que Chile ha sido muy enfático para favorecer la presencia de observadores en las negociaciones, pero hay países que piden que se retiren y ellos se deben ir”, comenta Cordano.

Javiera Valencia, geógrafa de Fundación Terram y representante de la sociedad civil en la COP 23, afirma que tras hacer seguimiento de los compromisos de Chile en el Acuerdo de París, que entró en vigor el 2016, uno se puede percatar de que algunos de estos fueron promesas de campaña, y por ende ya estaban cumplidos. “Por ejemplo, se comprometieron a poner impuestos verdes o impuestos a las termoeléctricas. Pusieron compromisos que ya tenían cumplidos. Ahí te das cuenta que la ambición de Chile fue poca”, explica.

Sociedad fiscalizadora 

Con el objetivo de realizar un seguimiento desde la sociedad civil a los compromisos suscritos por Chile en el Acuerdo de París, y también de promover cada vez más ambición, nace el “Observatorio Ciudadano de Compromisos Climáticos”. Esta es una plataforma web creada por Fundación Terram junto a Fundación Friedrich Ebert (FES) que pretende que sea la misma sociedad la que evalúe el trabajo de las autoridades en este ámbito. En cada una de las categorías existentes se irá documentando el estado de avance de los compromisos para que las personas hagan un seguimiento y presionen al Estado a cumplir sus promesas.