Contaminación por plástico estaría dañando a erizos y bivalvos de la Antártica

Su presencia en las células afecta tanto el sistema inmunológico como la resistencia al estrés de estos habitantes marinos.

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Inach

Cada vez es mayor la contaminación por macro y microplástico en la Antártica, reconoce el biólogo y jefe científico del Instituto Antártico Chileno (Inach), Marcelo González. Esto, debido a la presencia de buques de turismo y de pesca como a la actividad de las estaciones científicas.

Y la contaminación incluye el área chilena. “De hecho la zona de la península es donde es más posible encontrarlo”, asegura.

“Uno habitualmente ve pedazos de plumavit en la tierra y estos con el viento van al mar”, dice. Una vez allí se degrada paulatinamente hasta convertirse en partículas de mínimo tamaño cuyo impacto en la vida natural todavía es impredecible.

Estudios en laboratorio realizados con erizos antárticos (Sterechinus neumayeri) y con Lat ernula elliptica, un tipo de almeja local, revelaron que aunque todavía no se han detectado individuos directamente afectados, el daño que pueden sufrir es preocupante.

Es así como el análisis reveló que estas nanopartículas incrementarían la expresión de genes relacionados con la muerte celular, además de incrementar la expresión de genes de estrés.

Los científicos inyectaron moléculas de poliestireno en las células inmunes de estos animales, ya que estas, que cumplen la función de combatir a los elementos extraños que entran al organismo, tienen la capacidad de capturar o comerse estos nanoplásticos. “Pero como se trata de moléculas plásticas y no seres vivos, no pueden degradarlas, por lo que se quedan ahí y podrían atascar esta maquinaría” , dice González, quien participó en la investigación, junto con la bióloga italiana Teresa Balbi.

A la larga esas células irán muriendo, lo que expondrá al animal a enfermedades oportunistas que en otras condiciones resisten mejor, advierte.

“Nosotros nos estamos adelantando al escenario, tal como cuando trabajamos con proyecciones futuras de la temperatura por el cambio climático”, señala.

La investigación forma parte del proyecto europeo “Nanopolímeros en el ambiente marino y biota antártica (Nanopanta)”liderado por las universidades italianas de Génova y Siena  y que este año también trabajó detectando microplásticos y sus efectos en el krill.

Origen

Los materiales plásticos se degradan paulatinamente producto de distintas condiciones como el calor, la luz y el viento. Primero se transforman en microplásticos, es decir más pequeños que un centímetro, y finalmente alcanzan una nanoescala.