Chile sufre dura caída en ranking de países afectados por el cambio climático

El ranking elaborado por la ONG Germanwatch, establece que Chile ocupa el casillero 87. Si bien la ubicación no es tan catastrófica, es preocupante que en el ranking anterior, el país ocupaba la posición 115

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La COP25, que se extenderá hasta el próximo 13 de diciembre, reúne a los principales líderes gubernamentales y científicos del orbe. El objetivo: combatir el cambio climático y la actual crisis medioambiental que afecta a la Tierra. En ese contexto, este miércoles se presentó el Índice de Riesgo Climático Global (IRC), ranking elaborado por la ONG alemana Germanwatch, la cual clasifica a los países según su vulnerabilidad a los eventos climáticos extremos. El documento confecciona una lista con las naciones más afectadas, la que lidera Japón, Filipinas, Alemania, Madagascar, India, Sri Lanka, Kenia, Ruanda, Canadá y Fiji.

Según el análisis, Chile ocupa el casillero 87. Si bien la ubicación no es tan catastrófica, es preocupante que en el ranking anterior el país ocupaba la posición 115,  es decir, 28 ubicaciones de diferencia. Para establecer el lugar en el ranking, el índice considera la situación medioambiental de cada nación, tomando en cuenta elementos como sequías, precipitaciones, olas de calor, tormentas e inundaciones, entre otros.

“Las personas y los países más pobres son los más afectados por los impactos del cambio climático porque carecen de la capacidad financiera y técnica para hacer frente a las pérdidas y los daños”, dijo Laura Schaefer, coautora del informe.

Raúl Cordero, académico de la Universidad de Santiago, explica que Chile pese a no tener mucha superficie, es un país muy largo, “por lo que tiene zonas con distintos tipos de climas y, por lo tanto, es un país que está expuesto a muchos riesgos de riesgos climáticos diferentes. En la zona norte, hay aluviones, potencialmente mortales, la zona centro, está expuesta a sequías, también potencialmente mortales, y la zona sur está expuesta a sequías, incendios forestales y olas de calor”.

“Chile siempre va a estar en la parte alta de todos los rankings, que muestran a los países más expuestos a riesgos climáticos. Dicho eso, siempre es bueno diferenciar entre la exposición y la sensibilidad a esos riesgos. Lo malo es que tenemos mucha exposición, lo bueno es que Chile tiene un nivel de desarrollo humano y de infraestructura que lo hace más resiliente que otros países a los riesgos climáticos. Chile no es tan pobre como otros países en Centroamérica o África, que también están expuestos a estos riesgos climáticos. Estos países son más sensibles a los riesgos. Chile tiene una menor sensibilidad, pero tiene capacidad de adaptación que le debería permitir sobrellevar los riesgos climáticos”, añade Cordero.

Pablo Salucci, académico Universidad San Sebastián y geógrafo de la Universidad Católica, señala que “en el caso de Chile, la situación es compleja porque de los nueve criterios de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que indican cómo se evalúa metodológicamente a un país, asociada a su realidad, cumplimos siete. Estas son áreas costeras bajas, zonas áridas y semi áridas, zonas de bosques, propensión a los desastres naturales, sequías y desertificación, zonas urbanas contaminadas y zonas de montañas. Las  dos que no cumplimos son que no somos una zona insular, a pesar de tener la Isla de Pascua, que ha sufrido cambios geográficos con zonas inundadas y erosión, y baja altitud”.

Estefanía González, coordinadora de Campañas en Greenpeace Andino, establece que “uno de los elementos más importantes que se ha dado durante todo este año, en el marco de las discusiones de cambio climático, tiene que ver con la evidencia científica. Hay diferentes reportes como el uso de la tierra, el de océano y ahora el informe que habla sobre los países más afectados por el cambio climático, lo que demuestra que los impactos del cambio climático son reales y van aumentando a un ritmo muy acelerado”.

Con respecto a la mitigación, Cordero establece que Chile ha avanzado mucho. “El país ha hecho compromisos muy importantes para descarbonizarse hacia mitad de siglo. Por ese lado estamos avanzando bien. Con respecto a la adaptación, Chile hace varios años tiene un plan estratégico de adaptación al cambio climático”.

“Un ejemplo de buena adaptación es lo ocurrido con los incendios forestales. Chile tomó medidas para estar preparado, contrató dos aviones especiales, eso mitigó el efecto. Sin embargo, este año tenemos un ejemplo no tan positivo, como lo que ha ocurrido con la sequía. Venía durante una década y este año se agudizó, y no tuvimos la capacidad de respuesta adecuada”, añade Cordero.

“La situación actual, tiene que ver con la geografía de Chile. Tenemos zonas afectadas por la sequía y el desierto avanza 0,5 km por año. También. Santiago hoy es casi un semi desierto, las zonas urbanas están contaminadas, de las más contaminadas de la región. Hay muchas de estas condiciones, en la que no se han tomados los resguardos debidos y la situación de cambio climático, se avizoraba hace más de 20 años. Tenemos que ser autocríticos, si los cambios no se hacen ahora, la sustentabilidad de las ciudades, se tornará compleja”, dice Salucci.

Emergencia Climática en Chile – A pocos días del inicio de la COP25 y en medio de los llamados de que la próxima Constitución asegure derechos medioambientales, y con una serie de imágenes que exhiben el antes y el ahora de la laguna de Aculeo, Greenpeace denunció cómo el cambio climático, la sequía y la crisis hídrica están impactando de manera dramática extensas zonas de Chile. – © Roberto Roa / Greenpeace

“Chile debería eventualmente mantenerse en los mismos lugares, no empeorar, ni mejorar demasiado. No veo que la situación de Chile sea particularmente grave con respecto al cambio climático, es decir, Chile debe actuar contra el cambio climático no solo porque es un país muy expuesto, sino porque puede hacerlo. De alguna, debemos asumir un rol de liderazgo entre los países en vías de desarrollo para mitigar y adaptarse al cambio climático. Chile tiene una oportunidad de liderar este tipo de cosas”, señala Cordero.

Salucci establece que la situación medioambiental, “tiene mucho que ver con lo que está pasando hoy en las calles, está muy conectado. Finalmente tú tienes una serie de grupos muy vulnerables, y el cambio climático tiene una alta injusticia social porque los grupos que tienen menos recursos tienen menos posibilidades de mitigar los golpes de calor y la ausencia de agua, y finalmente sus actividades económicas y calidad de vida se ven menoscabadas”.

“Cuando analizamos estos rankings, hay que pensar que nuestro país es altamente vulnerable, basta que ocurra un evento meteorológico extremo como aluviones, inundaciones o incendios forestales, para que podamos subir de manera muy rápida en estos rankings. Ante esa realidad, es urgente que Chile tome acción climática, la que se tiene que ver reflejada en un compromiso concreto. Chile debería estar diciendo cuando va a cerrar las termoeléctricas más contaminantes, eso debería ocurrir de manera inmediata y la presentación de un plan descarbonización hacia 2030, para poder llamar a otros países que puedan presentar con sus compromisos con lo que pide la ciencia, que la temperatura del planeta no suba más de 1,5 °C, porque o sino Chile va a ser unos de los países más afectados”, señala la profesional de Greenpeace.

“Lo primero que hay que hacer es comprender bien qué es el cambio climático, es un tema que a veces falta humanizarlo, nos hemos centrado en la protección de animales, pero tenemos que entender que también nos afecta a nosotros hoy. Ya no hay tiempo para reflexionar, es tiempo para actuar. En un país como Chile, que no tiene grandes recursos, hay que partir con medidas concretas. Lo más concreto es el proceso de forestar y reforestar, es importar forestar zonas sin bosques”, argumenta Salucci.

Incluidas las ciudades, “ya que tenemos una población urbana que alcanza un 80%. Las ciudades deben volverse más sustentables, con áreas más boscosas y parques urbanos con áreas forestales, no basta con solo pasto, ya no tiene sentido en una zona donde el agua es escasa. Necesitamos especies nativas de cada región. Los bosques regulan la temperatura, además de paisajismo, tiene muchos beneficios”, señala el académico de la U. San Sebastián.