Electromovilidad: Chile comienza a trazar el camino para convertirse en una potencia en Latinoamérica

El país ya cuenta con el objetivo de que para el año 2050 un 40% de los autos y un 100% del transporte público funcione a partir de la electricidad. Esto significaría un impulso al desarrollo de la industria de cobalto y litio.

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Desde el Acuerdo de París, la electromovilidad está siendo adoptada en cada vez más países y las principales ciudades del mundo han hecho importantes promesas para reducir o eliminar los vehículos con motor de combustión interna. París, Madrid, Atenas y Ciudad de México han anunciado planes para remover los autos convencionales para el 2025. En ese sentido, Chile no se ha quedado atrás y postuló llegar al 2050 con un potente desarrollo de la electromovilidad.

Dentro de este marco, a mediados de diciembre se lanzó oficialmente la “Estrategia nacional para potenciar la electromovilidad en Chile”, que considera cinco ejes estratégicos para avanzar hacia el objetivo: que un 40% de los autos y un 100% del transporte público se base en electricidad para el 2050.

La experiencia internacional muestra que es posible adaptarse a la electromovilidad. En el 2011 existían menos de 100.000 vehículos eléctricos en el mundo, aumentando a cerca de 2.000.000 en 2016. Noruega ha sido un país líder en penetración de vehículos eléctricos pasando del 1% en 2011 a 29% en 2016. “La mayor penetración de electromovilidad estará dada por las señales económicas del mercado. Estudios indican que en cinco años más los vehículos eléctricos serán más económicos que los convencionales”, indica Rodrigo Medina, director de comunicaciones Generadoras de Chile.

Para llegar a esto, en primer lugar, el plan de acción chileno considera establecer marcos regulatorios, estándares y normativas. Luego, la estrategia define al transporte público como motor de desarrollo para la electromovilidad, es decir, como un ejemplo que impulse a los demás sectores. También fomenta la Investigación y Desarrollo (I+D) y capacitación de capital humano para llegar a tener un alcance masivo. En cuarto lugar está la transformación de flotas públicas y proyectos pilotos para que sean una referencia para futuros proyectos privados. Por último, se remarca la transferencia de conocimiento y acceso a la información para cualquiera que lo solicite. Esto con el fin de derribar mitos y dar a entender que esta es una tecnología factible y eficiente.

Aproximadamente el 30% del total de la energía que se consume en Chile proviene del sector de transportes, y en su mayoría este se basa en combustibles fósiles tradicionales. Por ello, una transición hacia la electromovilidad resulta fundamental para llegar a la meta de reducir las emisiones de CO2 por unidad de PIB en un 30% con respecto al nivel alcanzado en 2007 para el año 2030.

Carlos Melo, subsecretario de Transportes, explica que para llegar a ese objetivo, es necesario que todos los actores que participan en la instalación de la electromovilidad comiencen a conocer e incorporar los elementos básicos de estas tecnologías. “Así, en un plazo de cinco años ese conocimiento existente generaría la aplicación masiva a nivel ciudad”, declara.

La estrategia que está llevando Chile es autónoma y propia, creada en base a nuestra realidad. Sin embargo, la autoridades de transportes afirman que también hay experiencias que se deben recoger de otros países. “A la fecha existen más de 200 experiencias piloto o de operación real que van entregando lecciones. Por lo tanto, también hemos ido tomando algunas experiencias de esas ciudades para replicar este proceso”, señala Melo. El mayor ejemplo en este sentido es China, donde hay flotas completas de transporte público que funcionan en base a la electricidad. De hecho, el 98% de todos los buses eléctricos existentes están en el gigante asiático.

David Yorke, ingeniero inglés experto en electromovilidad de la empresa Tower Transit Systems, asegura que la introducción de estas tecnologías es usualmente mucho más difícil de lo que la mayoría imagina. No obstante, también garantiza que los buses y autos eléctricos cumplen su objetivo y vale la pena su implementación. “Si los combustibles fósiles no están siendo quemados, inmediatamente hay una reducción en la cantidad de CO2 y de la contaminación liberada en la atmósfera”, aclara Yorke.

Avances y oportunidades

Los vehículos eléctricos son tres veces más eficientes que los autos convencionales y evitan cerca de 1/3 menos de las emisiones de CO2. Adicionalmente, los vehículos eléctricos tienen un costo de operación mucho menor que los vehículos a combustibles fósiles. Desde Generadoras Chile explican que, por ejemplo, un kilómetro recorrido por un vehículo particular eléctrico cuesta 17 pesos, mientras que la misma distancia en un vehículos a gasolina cuesta 63 pesos. Así, un viaje Santiago-Concepción de 500 kilómetros cuesta 31.500 pesos en un vehículo a gasolina y 8.500 en uno eléctrico.

También añaden que los vehículos eléctricos no tienen tubo de escape y no generan emisiones locales, lo que trae importantes beneficios en términos de reducción de contaminación local y por ende, disminución de problemas de salud.

Chile contempla que para el 2050 todas las regiones del país posean transporte público totalmente eléctrico. Es por esto que desde ya se están integrando paulatinamente pruebas piloto en las principales ciudades del país. En Valparaíso y Viña del Mar se tiene contemplada una licitación de 100 taxis con tecnología eléctrica. En Concepción también hay un proyecto que incluiría 20 taxis-colectivos eléctricos. Por su parte, en Santiago, se pretende que para el 2018 hayan 90 buses eléctricos circulando por la ciudad.

Al respecto, el experto inglés advierte: “La introducción de 90 buses eléctricos es un gran paso para llegar a la electromovilidad, pero Chile debe tomar pasos audaces, respaldados por acciones para introducir la electromovilidad en el país. Las decisiones que se tomen ahora influirán en el futuro”. Desde el gobierno aseguran que en ningún caso se piensa en un cambio inmediato, sino que en una transición paulatina, donde la alianza público-privada es fundamental.

Enel Distribución es de las principales empresas en Chile que ha desarrollado tecnologías para llegar a esta realidad. La empresa ha aportado con buses y taxis eléctricos, además de 18 electrolineras disponibles en la ciudad de Santiago. En ese sentido, Simone Tripepi, gerente de E-Solutions de Enel Chile, señaló a El Mostrador: “Para que la movilidad eléctrica pueda ser una realidad, se requiere de la infraestructura eléctrica para proveer de energía a estos vehículos. Para ello, Enel continuará contribuyendo en aumentar la red de electrolineras de la ciudad, las que seguirán incrementándose a medida de que la tecnología se vaya masificando”.

Desde el gobierno ven en este tema importantes oportunidades para el país. En primer lugar, un avance hacia la electromovilidad significaría ser un referente en Latinoamérica. Esto también significaría posicionarse como pionero en el desarrollo de la investigación aplicada. “Saber cómo llevar adelante este proceso y a partir de eso generar una oferta de servicios a otros países que quieran incorporar la electromovilidad”, recalca Melo. Además, el subsecretario añade que hoy Chile es un ejemplo a nivel mundial en el desarrollo de energías renovables, e incorporar la electromovilidad potenciaría aún más nuestra posición. Otra gran oportunidad es en la industria de las baterías, ya que Chile tiene la facultad de desarrollar minerales importantes en este sentido, como lo son el litio y el cobalto.

Litio y cobalto

Que Chile posea una tremenda riqueza en yacimientos de minerales no metálicos no es una novedad, y con la expansión de la electromovilidad, nace la gran oportunidad de fomentar la explotación de dos minerales necesarios para aquello. Para generar la batería de un auto eléctrico se necesitan 80 kilos de litio, y un bus eléctrico utiliza más de 250 kilos. “Vivimos en la era del litio y Chile tiene todas las condiciones para ser protagonista. La demanda aumenta en la misma relación que los países del mundo declaran de manera vertiginosa el paso de los combustibles fósiles a la electricidad”, afirma Ney Fauré, gerente de Desarrollo Estratégico de Albemarle.

Chile tiene una de las reservas más importantes de litio a nivel mundial, pero no sólo eso. Además, posee condiciones únicas para su producción a menor costo: la concentración de litio en las salmueras junto con la aridez del desierto de Atacama y su radiación solar, ayudan en el proceso de manera natural.

Además, lo que hoy exporta Albemarle no es sólo materia prima. “Cabe hacer la diferencia entre la salmuera extraída desde el Salar de Atacama y el producto final que se obtiene como carbonato de litio, producto creado específicamente para el mercado de dispositivos electrónicos, medios de transporte y equipos de seguridad, entre otros”, explica Fauré, añadiendo que este es un material de alto valor agregado y específico para los requerimientos de cada sector. En ese sentido, la empresa tiene la obligación de que el 25% de la producción sea vendida a un precio preferente a las empresas que se instalen en Chile para generar productos asociados al litio.

El litio, a su vez, impulsa el mercado del cobalto. Este último es un mineral más desconocido y escaso, pero de alto valor, ya que su cotización llega a los US$56.750. La clave está en que el cobalto mezclado con el litio permite la confección de baterías de litio de mejor calidad.

Por ello, nace la necesidad por parte de Corfo y Serneageomin de estudiar este recurso natural de Chile. A mediados de diciembre se dio a conocer el estudio “Recursos Minerales de Cobalto en Chile, potencial minero y de exploración”, donde se recogen datos sobre la identificación y ubicación de concesionarios mineros de yacimientos históricos de cobalto y manganeso. El estudio concluye que existen yacimientos en la provincia metalogénica de la cordillera de la costa en las regiones de Atacama y Coquimbo, los cuales pueden presentar buen potencial para la recuperación de cobalto como subproducto de la minería del hierro y/o cobre.

“Debido al crecimiento de la electromovilidad, la demanda de cobalto puede aumentar, al igual que la del litio. El principal productor de cobalto en el mundo es la República del Congo. Para nosotros, de pronto, se nos abre la perspectiva para ser productores de cobalto”, afirmó el vicepresidente ejecutivo de Corfo, Eduardo Bitran.

Desde Corfo señalan que su compromiso es incorporar la electromovilidad como un programa estratégico de especialización inteligente. “Apoyará el acceso a financiamiento blando para empresas que incorporen vehículos eléctricos en sus flotas, también apoyará con sus líneas de innovación y emprendimiento la promoción de la electromovilidad”, manifestó Bitran.

Si bien la electromovilidad ayuda a evitar la emisión de Gases de Efecto Invernadero, no es suficiente para resolver el cambio climático que cada año se vive con más intensidad. “Todos las industrias tendrán que avanzar con menos emisiones en el futuro. La industria del transporte no resolverá por sí sola el cambio climático y los problemas de polución de aire”, concluye Yorke.