Al menos por 30 horas, La Parva no informó a Aguas Cordillera de la fuga de parafina

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Sanitaria se enteró en el mismo centro de esquí, mientras indagaba origen de la polución. “No nos dimos cuenta”, argumenta La Parva.

El martes, las duchas matinales en varios hogares de Vitacura, Las Condes y Lo Barnechea tuvieron un sabor y un olor extraños, a parafina. Casi de inmediato, Aguas Cordillera comenzó a recibir quejas telefónicas de sus clientes.
Para sorpresa de la sanitaria, sus sensores de detección de combustible en los cauces que abastecen a la población no habían alertado nada. Es que las trazas de parafina no estaban en la superficie del agua, sino mezclada con el torrente del río Mapocho.

“No teníamos cómo darnos cuenta”, afirma el gerente de producción de Aguas Cordillera, Ricardo Estay. Luego, exámenes de laboratorio confirmaron que había combustible en el agua.

Con esa prueba, al mediodía del martes la empresa decidió cerrar la planta San Enrique. Los estanques podrían abastecer a las tres comunas por algunas horas.

Ante la misteriosa aparición del hidrocarburo, Aguas Cordillera comenzó a recorrer el río Mapocho aguas arriba, hasta llegar al centro de esquí La Parva. “Tocamos el timbre. Ahí nos dijeron que efectivamente habían tenido un derrame. Ese encuentro fue cerca de las 18:00 horas”, relata Estay.

En paralelo, 9.300 clientes de Las Condes, Vitacura y Lo Barnechea sufrían un súbito corte de suministro. Recién pasadas las 19:00 horas, La Parva emitía un comunicado en el que admitía la ruptura de una cañería de transporte de parafina, que para entonces estaba “contenida y sellada”. A la misma hora, Aguas Cordillera denunciaba el hecho ante la Brigada de Delitos contra el Medio Ambiente (Bidema) de la PDI.

Ayer, el caso derivó en varios escenarios: En San Enrique, mientras personal de la sanitaria lavaba a presión los estanques, detectives de la PDI realizaban pericias por orden del fiscal Ernesto Navarro, quien pesquisa un eventual delito. En paralelo, el intendente Claudio Orrego anunciaba una querella contra quienes resulten responsables. “Contaminar dolosa o culposamente el cauce de un río es grave, más aún, si no se da aviso tanto a la empresa como a la autoridad”, advertía.

En La Parva, en tanto, comenzaba a nevar copiosamente. Según el gerente de operaciones del recinto, Marcelo Scheihing, “todo pasó bajo la nieve, así que no nos dimos cuenta” del derrame. Precisa que “el mismo lunes, a las 12 del día”, ya estaba controlado. O sea, 30 horas antes de que Aguas Cordillera supiera de la fuga.

Scheihing agregó que en la tarde del martes recibieron un llamado de la Municipalidad de Lo Barnechea: “Nos preguntaron si habíamos tenido un problema. Les dijimos que sí, pero que no nos habíamos percatado de cuán grave era”.

Fuente: La Segunda