Agregando valor a la edificación desde una mirada integral de sus procesos

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Por Alexis Núñez, jefe Línea de Edificación de la Agencia Chilena de Eficiencia Energética.

En la actualidad es evidente la relevancia que tiene el sector de la construcción en el desarrollo de la economía nacional y de las regiones. La generación de empleos, aporte en el producto interno bruto e inversión total del país, determinan al sector como un eslabón clave para fortalecer la cadena de valor dentro de las objetivos de mediano y corto plazo.

Alexis Núñez, jefe Línea de Edificación de la Agencia Chilena de Eficiencia Energética.

Por lo tanto, las oportunidades de mejora implícitas deben ir enfocadas desde la competitividad, la producción y una cultura en torno al valor de la sustentabilidad, sin embargo el último Balance Nacional de Energía determinó en la Región Metropolitana – la cual concentra el 40,33% de la población – que el mayor consumidor de energía es representado por los sectores Comercial, Público, y Residencial (CRP) con el 38% del total nacional. Santiago nos da esta alerta, pero el desafío es del país en su conjunto. Tenemos la necesidad de desarrollar nuevas tendencias dentro de las lógicas del diseño, que contribuyan a solucionar problemáticas desde la ejecución misma de los proyectos.

La línea de Edificación de la Agencia identificó en el año 2016 las principales brechas asociadas a los sistemas de gestión y coordinación de profesionales en la edificación, en las cuales destaca la falta de planificación, gestión y coordinación de los profesionales involucrados en la concepción de proyectos de arquitectura. Las etapas de diseño, construcción y operación carecen de una metodología de desarrollo de proyectos de manera colaborativa que involucre anticipadamente criterios de eficiencia energética y ERNC. Lo que se traduce en un bajo rendimiento en cuanto al costo, cumplimiento de plazos de entrega y proyectos con considerables índices de consumo energético. Esto se debe en gran parte a la tendencia a mantener procesos tradicionales en los proyectos y al poco interés o conocimiento de los mandantes o jefes de proyecto a implementar criterios de eficiencia energética.

Esta experiencia de identificación nos entregó competencias para generar el Programa de Diseño Integrado que busca agregar valor al sector de la edificación en el país. Son múltiples las finalidades implícitas en la metodología de Diseño Integrado, sin embargo, el objetivo general es promover y/o transferir capacidades de gestión e innovación en el diseño y coordinación de proyectos de arquitectura incluido el residencial, con el fin de disminuir la demanda de energía en el sector de la construcción.

La primera etapa de la implementación permitió identificar brechas y necesidades comunes dentro de las lógicas del diseño, las cuales son el resultado de los proyectos piloto ejecutados en conjunto con diferentes empresas, tanto de diseño como de construcción de viviendas y proyectos a gran escala.

En la actualidad, gran parte de las empresas no cuenta con programas de gestión de la energía durante la etapa de operación, las acciones individuales y colectivas de los responsables no son suficientes para implementar una metodología de mejora sostenida asociada a la eficiencia energética, esto es debido a la falta de concientización sobre los ciclos de vida de la construcción, junto a la carencia de profesionales capaces de administrar y traspasar principios de sustentabilidad, reducción de consumo, reutilización de productos y reciclaje. Es ahí donde el diseño integrado puede aportar a la productividad, agregando valor a la edificación desde una mirada integral de sus procesos.